Concierto Estuve Allí

Estuve en el 2º show de Jack White en París, te lo cuento...

7/07/2018P. O'Leary

A las 18:30h se abren las puertas de la mítica sala Olympia, en pleno corazón de París. En la cola, un público de lo más heterogéneo, como de costumbre: parejas rondando los 50+, grupos de amigos en la veintena, chicas solas, chicos solos, franceses, norteamericanos, británicos, polacos, españoles... Generaciones y nacionalidades para todos los gustos.

Jack White en la sala Olympia (París), 20 minutos antes del concierto - Photo Credit: Ray Neutron

Tras los registros de seguridad pertinentes, un pequeño ejército de Yondr se asegura de que los dispositivos móviles estén en modo avión y guardados en las fundas que impedirán su uso durante el concierto. La gente está contenta con la medida, dispuesta a comprometerse con la experiencia. La atmósfera cambia drásticamente, es mejor.

Los que compramos entradas a través de la pre-venta de The Vault, no estamos del todo satisfechos con nuestras localidades. El escenario, para los que nos hemos 'partido la cara' por estar en la primera fila tantas veces, parece estar a años luz. Se nos pasa enseguida. Además, podemos ver en primicia los clips que se proyectarán en las pantallas de vídeo dispuestas en forma de III, que Jack White ha estrenado en el tour "Boarding House Reach".


Shirt, el primer rapero que ha firmado con Third Man Records, salta a la palestra quién sabe a qué hora. Una alfombra de piel de cebra sobre el plástico azul amortigua los envites del newyorkino, una sábana blanca a su espalda reza "Run up in this galleries with the mask on". Una actuación honesta, llena de energía y sonidos complejos que le alejan del rap ramplón de cada día. Interesante.

Cambio de escenario. Lalo Medina, el eterno Tour Manager de White, dirige la coreografía desde un lateral a golpe de puntero láser. Los instrumentos antes ocultos, se destapan. Los más mimados, las cinco guitarras: acústicas y eléctricas, nuevas y viejas, todas se disponen al alcance del "jefe". Nunca se sabe qué habrá en el menú. El set de Carla Azar comparte podium con el bajo de Dominic Davis, a la derecha del padre. Enfrente, otros dos podium para los teclados de QuincyMcCrary (más al fondo) y Neal Evans (al frente). En el centro el triple micrófono y los tres podium de Jack. Detrás, otro pequeño set de batería acústica y un piano.


Empieza la cuenta atrás. No diré cuándo ni contaré por qué la diversión comienza incluso antes que el show. Los spoilers podrían comprometer vuestras propias vivencias y no es plan. La banda es puntual. El último en salir a escena es White, que se une, sin más preámbulos, a la orgía sónica que ya está en marcha. A partir de ese momento, la dominará hasta el final de la noche.

Todo se sucede a un ritmo vertiginoso y a máximo volúmen: Sixteen Saltines, Over And Over And Over, la intro de Cannon y Black Math se encadenan en un arranque tan violento y desbocado, que nos ha dejado a todos sin aliento y apenas capacidad de reacción, recién comenzado el espectáculo. Sin tiempo para preguntarte ¡¿qué coño acaba de pasar?!, Jack y la banda ya están tocando la intro de Corporation a velocidad de crucero, la ejecución perfecta, y el de Detroit se dirige por primera vez a la audiencia para preguntar "Who's with him (me)?"

Las canciones de Boarding House Reach resultan mucho más duras que en el álbum y se integran a la perfección en el repertorio de su anterior material en solitario o en el The White Stripes. Las nuevas guitarras elevan los solos de White a otro nivel, más claro y preciso. La batería, autoritaria y prolija, llena cualquier silencio pasado y todo suena, probablemente, como debió haber sonado siempre. El cantante ha rugido el mensaje político de Corporation con rabia, como si se la dirigiera a Trump en persona. Deja la guitarra, se sienta a la batería y, con el mismo ánimo, empieza a interpretar Everything You've Ever Learned. Las dos baterías se solapan y se complementan, los parches de la de él parece que no vayan a resitir la fuerza de su golpeo.


Why Walk a Dog? se beneficia mucho del directo, se transforma en una experiencia visual y acústica imponente. El registro de voz grave y el espíritu solemne, adornados con ese solo prolongado que le arrancó a la Gibson Firebird y que consigue que se te encoja el estómago. Al fin, una bajada de revoluciones que enlazó Just One Drink, con la siempre deliciosa Hotel Yorba y una desgarradora interpretación de Blunderbuss.


Jack White confesaba que se sentía bien esa noche (el público también), mientras comenzaba a fraguar la siguiente tormenta perfecta, desde el punto original: la primera estrofa de Cannon, esta vez le condujo hasta una diabólica Broken Boy Soldier, que desembocó -ahora sí- en el cierre de Cannon. Cambio de tercio hasta la Ice Station Zebra que es otra de las que sale ganando en vivo y rapeó cual hip-hopero de toda la vida. Una afectada Humoresque, a manos vacías, hacía prever el fin, pero, antes de retirarse, nos rompió a todos la cintura con la ganadora Dead Leaves And The Dirty Ground.

Clamor aplastante de los presentes que queríamos más y, tras la espera de rigor, regreso al escenario con un Icky 'Trump' que puso en pié a todo el auditorio y levantó una ovación cerrada, en respuesta a la intro visual del tema, que se mostró en las pantallas. Apoteósico, no digo más.

El desenfado country de What's Done is Done, suavizó el ambiente antes de que Jack rogase silencio a su banda, para regalarnos el momento más emocionante de toda la velada. Una bellísima e impecable ejecución de "You've Got Her in Your Pocket" al piano, que inevitablemente me transportó a aquellas conmovedoras interpretaciones de los conciertos acústicos del final de la gira "Lazaretto". Piel de gallina.


Una grandilocuente Connected By Love, fue posiblemente la que peor funcionó para mí en toda la noche, y eso que es un tema que he aprendido a querer y me resulta francamente bonito. El mejor fragmento, en mi opinión, fue el de la estrofa a capella. Pero como veníamos del tema que veníamos, no terminó de convencerme. Le daré otra oportunidad en Madrid.

La siguiente, en cambio, consiguió que me viniese arriba de nuevo completamente. Why Can't You Be Nicer To Me?, ¿en serio? ¡Llevaba 11 años sin tocarla! Por favor, Jack White, te quise mucho en ese momento. ¡Mucho!.


La triada final fue inmensa. Si queréis que os diga la verdad, mi sensación fue que Steady As She Goes (otra de las que jamás decepcionan) podría haber sido el cierre de oro del show. Quizás en otras circunstancias, lo habría sido. Pero ahí estaba la Kay, desperdiciada hasta el momento. Así que cuando se la echó al hombro y se lanzó con "Feel In Love With A Girl", el entusiasmo podía masticarse. Se pensó largamente si tocar, o no, "Seven Nation Army", pero todos habíamos sido buenos chicos y chicas. Así que Jack, que en el fondo es buen tipo y muy generoso con el esfuerzo, debió decidir que nos la habíamos ganado. :)


¡Gracias, Jack, por otra noche inolvidable!

Ojalá el público de Barcelona* y Madrid**, en los festivales de esta semana, sea capaz de conectar con Jack White al mismo nivel que nuestros vecinos del norte. Así, quizás no tengamos que volver a esperar otros 6 años hasta su próxima visita.

*Jack White actuará en el Festival Cruilla (BCN), el jueves 12 de Julio de 2018.
**Jack White actuará en el MadCool Festival (Madrid), el viernes 13 de Julio de 2018.

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Todas las imágenes de Ray Neutron, fuente: www.jackwhiteiii.com.

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