Jack White Primeras Bandas

Las "Living Room Sessions"

8/27/2016P. O'Leary

Este es uno más de esos capítulos llenos de claroscuros que caracterizan los orígenes de Jack White. Un telenovelesco entramado de relaciones y eventualidades que únicamente podemos conocer a través de las voces -parciales- de los que compartieron etapa con él y, además, quieren contarlo. Así será mientras que él no se decida a dar su propia versión de los hechos. Si es que eso llega a suceder...


A finales de 1998, White ya era una de las caras más reconocibles de 'la escena' de Detroit. Había actuado -y continuaba haciéndolo- con multitud de bandas de la ciudad y alrededores. Asumió, además, el rol de productor de Italy Records, el sello discográfico propiedad de Dave Buick que publicó el primer material de The White Stripes

Durante más o menos año y medio White prestó su toque a casi cada 45' del catálogo, convirtiendo su propia casa de Ferndale St. en un improvisado estudio / centro de peregrinaje para cualquier banda de garage rock con aspiraciones a grabar. "Grabó todos ellos, desde el número 3 hasta el 12 o 13", contaba Buick sobre la contribución de Jack. "Yo era más como su mano derecha e Italy era lo que él hacía", reía.

Discos del catálogo de Italy Records grabados en 'casa' de Jack White

El músico, que había heredado gran parte del equipo de sus hermanos mayores, aprovechó la oportunidad para explorar los estilos de otros grupos y experimentar con todo tipo de efectos. Lo que le permitió ganar confianza y experiencia a la hora de traducir los sonidos de su cabeza a una cinta. Algo que resultaría crucial en el sonido definitivo del dúo.

Pero ni sus primeros pasos en la producción, ni sus actuaciones con diversas bandas parecían satisfacer el voraz apetito de White por probarse a sí mismo. Con frecuencia, los que la vivieron en primera persona, achacan la bullente actividad de la comunidad musical doméstica al puro aburrimiento. De modo que, obviando otras motivaciones, podemos presumir que Jack debía aburrirse más que nadie en la época.

Pero sería otra mente inquieta, consumida por el sopor, la que precipitaría el inicio de las sesiones Living Room del Garden Bowl. A Ko Shih [Ko & The Knockouts y The Dirtbombs, entre otras] su turno de los domingos en la barra se le hacía insoportable. Mientras que el local disfrutaba de una atmósfera efervescente, cada vez que el Magic Stick (que compartía espacio con la bolera dentro del complejo del Majestic) programaba una de sus legendarias actuaciones; solo unos pocos kamikazes eran capaces de dejarse caer por el recinto el día de la semana en que todos-los-excesos-vienen-a-pasarte-factura.

"A veces Jack o Tom Potter [Bantam Roster, entre otras] se pasaban", explicaba ella. "Así que un día le pregunté a Jack porqué no se traía la guitarra acústica un domingo y hacía Nashville Skyline él solo. Me contestó que no, quería hacer algo diferente. De modo que acabó haciendo un set de solos de guitarra eléctrica. Fue brutal". Después de eso Tom hizo una, Johnny Walker [Soledad Brothers, entre otras] hizo otra y se convirtió en algo recurrente".

Ko Shih y Meg White en el Garden Bowl (1998)

Así fue como, según cuentan las fuentes, se estableció la tradición de las Living Room. "Se llamaban así por un buen motivo", aclaraba Blackwell. "Era igual que tocar en la sala de estar de tu casa. Ese era su encanto". La pequeña distracción de Ko y Jack acabó siendo un fenómeno en el que los 30-40 músicos clave del momento se daban cita cada domingo.

White aprovechaba sus apariciones, una cada dos meses aproximadamente, para jugar con las canciones que pasarían a formar parte de la discografía de TWS. Se dice que sus emocionantes versiones de 'You've Got Her In Your Pocket' o 'Same Boy You've Always Known' hacían emmudecer a los presentes. Entre ellos, un Brendan Benson recién retornado tras un amargo encontronazo con la realidad de 'la industria' en California [Virgin Records le rechazó después de prometerle el mundo y, lo peor, casi consiguió que este mega-artista pensase que no valía para la música. Todo porque las canciones que grabó para lo que acabaría siendo su aclamado Lapalco no eran tan comerciales como el sello esperaba -¡menudo ojo!-. Por suerte, en Detroit encontró la inspiración y recuperó la fe en sí mismo]. "Fue genial escucharle hacer 'Isis'. Me quedé impactado cuando le oí porque es una de mis canciones favoritas. Por supuesto tiene como 1800 versos y pensé -de ningún modo va a poder acordarse de todos-. Pero ¡ya te digo que se acordó!" reía.



Cada concierto de White era un acontecimiento, ninguno era igual al anterior. El del domingo siguiente al Hamtramck Blowout del '99, él y Benson organizaron un show en el que cada uno interpretó los temas del otro. "Fue idea suya, siempre pensaba a lo grande" decía Brendan. "Lo planteaba como si fuésemos dos renombrados artistas consagrados, aún cuando la mayoría no conocía las canciones ni tenía ni idea de lo que pasaba. Pero nosotros sabíamos que era alucinante".



Para celebrar el primer aniversario de las sesiones en noviembre de 1999, Jack montó una serie de actos que, entre otros, incluían a su padre como artista invitado. El sitio, de por sí claustrofóbico, estaba lleno. Para entonces The White Stripes tenían la suficiente fama como para haber congregado 500 almas en la fiesta del lanzamiento de su álbum debut. Así que preparó aquella noche minuciosamente, ya que era de máxima importancia para él.

"Hicieron una canción juntos, bueno fueron dos 'Fly Me To The Moon' y otra de The Music Man. Fue impresionante ver al bueno de Gorman allí sentado, cantando" recuerda Greg Siemasz [The Hentchmen y pintor de elefantes, entre otras cosas], "se levantó e hizo un pequeño baile. Llevaba puesto una especie de guante de bateo negro, posiblemente para la artritis o algo así. Pero fue formidable".

"Creo que fue muy importante para él tener allí a su padre", explicaba Blackwell. "Jack tiene un sentido histórico muy desarrollado y fue muy especial para él. No importa si se trataba del Carnegie Hall o del Garden Bowl, ser capaz de hacer un show con su padre fue una ocasión memorable".

Benson lo confirma. "Siempre te ha hecho creer que era más grande incluso (de lo que era). Continuamente estaba pensando en algo nuevo -¿qué más puedo inventar?- y siempre salía bien. Nunca hizo nada que resultase cursi ni desesperado".

La última sesión se llevo a cabo el 3 de junio de 2001, justo antes del lanzamiento del álbum que catapultaría a The White Stripes a la fama, White Blood Cells. En un intento por revivir el espíritu de las primeras citas y evitar que se convirtiese en un evento multitudinario, Jack la contrató bajo su nombre familiar John Gillis. Pero la prensa local no tardaría en revelar que se trataba de él mismo, dando al traste con sus planes.

La indiscreción de la prensa

A partir de ese momento, nada volvería a ser igual. Y aunque es tentador pensar que White era el centro de la escena, sus más allegados suelen contar que daba la impresión de que el músico siempre mantenía cierta distancia observacional con todo lo que estaba generándose a su alrededor. "Se comportaba de manera rara en las situaciones sociales" decía Benson. "Creo que lo pasaba mal porque no había nada sustancial en todo aquello. A menudo lo comentaba y hacía observaciones sobre cosas que yo daba por hecho. La charla intranscendental no estaba entre sus cosas favoritas. No es que fuera un maniático ni nada así, simplemente no quería perder el tiempo".

¿Os imagináis todo el material inédito que aún guarda Mr. White en su caja fuerte?

Sources: "Fell In Love With A Band" (Chris Handyside, 2004) y The White Stripes And The Sound Of The Mutant Blues (Everett True, 2004)

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