Estuve Allí Third Man

Dentro de Third Man Records Cass Corridor

6/05/2016P. O'Leary

Cuando Jack White decidió, con "Seven Nation Army", proclamar su decisión de abandonar su hogar, consiguió también universalizar un gesto estrictamente local hasta entonces. El dedo acusador señalando la ubicación exacta de Detroit sobre el mapa figurado de esa "manopla" (que es como se conoce popularmente al estado de Michigan, por la forma de su silueta), mientras cantaba lo de me marcho a Wichita, lejos de esta opera para siempre jamás; delataba completamente sus intenciones.

Por más poderosos que fueran sus motivos en aquel entonces, el artista ha hecho buena la frase de que el hombre puede salir de Detroit, pero Detroit nunca sale del hombre  y, como ha demostrado el tiempo, por mucho que haya dejado de residir allí, el idilio entre ambos durará eternamente.

Su orgulloso espíritu de detroiter lo impregna todo, desde su vida personal hasta su vida profesional, bien como músico, bien como empresario o emprendedor. Es, sin discusión, su relación de amor más longeva (por más momentos de crisis que hayan pasado).

La formalización definitiva del 'enlace' entre Jack y Detroit llegó a finales de 2015, con el anuncio del nacimiento de Third Man Records en Cass Corridor. Hasta la fecha. la respuesta más contundente de White -ni mucho menos la única-, ante la catástrofe que se cernía sobre la Motor City.

A la postre, ese apego indisoluble junto al grado de maestría de White en ilusionismo, atención al detalle, imaginación desbordante e innovación, es lo que se respira entre las cuatro paredes de su local en W. Canfield St. Y con eso en mente, afronté mi mañana de visita a la que viene a ser la catedral del fanatismo por la obra, vida y milagros de Jack White.

Como adelanté, en ausencia de vehículo, la mejor alternativa para llegar hasta allí es el taxi. Yo aproveché el viaje de ida para negociar la vuelta con Zo, nuestro taxista, consciente de las advertencias de que las compañías domésticas pueden no ser todo lo puntuales que uno desearía. El tipo resultó ser fabuloso, me dio su número personal y auqnue hay que echarle algo de valor para entenderse por teléfono con un local (con ese acento terriblemente relajado que niegan tener), en 10 minutos estaba allí. Aproximadamente lo mismo que dura el trayecto desde y hasta el centro de la ciudad (unos $7 + propina por trayecto).

El establecimiento es imperdible, flanqueado por Shinola y por Jolly Pumpkim, una pizzeria/cervecería artesanal. En la esquina derecha, hay otro pequeño restaurante y más allá, la vista se pierde en una zona residencial de casas con jardines copados de árboles, que recuerdan a los buenos tiempos. Nada que ver con el panorama circundante que se atraviesa hasta alcanzar ese punto del midtown

Cuando entras por la puerta, la misma sensación de acceder a otra dimensión que me atacó en Nashville. Era martes y temprano, así que durante una hora larga fuimos los únicos clientes. A eso de media mañana, empezó a llegar el grueso de gente. El espacio es tan amplio que me llevó unas dos horas inspeccionar todo palmo a palmo, tomar fotografías (con el consentimiento del personal), gastarme un montón de tokens en las máquinas ¿recreativas? y decidir qué era lo que no podía comprar, por razones puramente logísticas. 

16 artículos que ocupaban una cama King Size entera (no los enseño porque puede que alguno vaya para un creyente)

Para mi desgracia, me vine sin la noticia que soñaba. Que no era otra que traer información de primera mano sobre el estado de la planta de vinilos. Toda la parte trasera que la aloja, ventanas incluidas, estaban tapadas a la vista del público -en lo que yo interpreté como una clara señal de que algo se está 'cociendo' ahí dentro-. Pero os garantizo que no hay método de tortura que consiga sonsacarle a un empleado de TMR, lo que los jefes han dado instrucciones de no contar. Llegué a jugarme la amonestación, pero llegó en forma de una sonrisa en plan -¡te he pillado!- por parte del personal de la oficina, que no pasó a mayores.

Imposible, por tanto, saber si ya han metido la maquinaria que apoyaría la hipótesis de que la inaugurarán este verano. Y más, saber cuál será el dichoso disco que producirán para estrenarla. Sigo con la corazonada de que no será ningún nuevo disco de Jack (¡más quisiera!), sino algo completamente loco o quizás algún clásico pendiente, como ese GBMS que nunca acaba de llegar. 

Sí pude, al menos, cumplir la absurda promesa que me hice hace tiempo de completar los álbumes de estudio del músico, adquiriendo el único que me faltaba. Aquí donde me véis, llevo años aguantándome las ganas de poseer el LP debut de The White Stripes porque se me había metido en la cabeza que solo me lo compraría en la única ciudad del mundo que, según yo, merecía ostentar semejante honor. Una auténtica majadería que ya he tachado de la lista. 

Quiero expresar mi agradecimiento a la simpática dependienta que se ofreció gentilmente a ir guardándome tras el mostrador todo lo que fui recopilando en modo "ardilla anfetamínica". Puse a prueba su paciencia, doy fe. Pero entre cámara, vinilos y fetiches varios... me faltaban manos :D

Os dejo algunas de imágenes HD del momento, a sabiendas de que habéis visto cientos de ellas y de que las mías no son mejores. Pero insisto en que ninguna foto, ningún vídeo ni ninguna reseña, conseguirá plasmar la emoción de un fan del Sr. White mientras pisa terreno sagrado. Mucho me temo que para saber de lo que hablo, ¡tendréis que vivirlo en primera persona, amig@s!

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1 comentarios

  1. ¡Buenas! Antes que nada decir que me encanta el trabajo que haces en este blog.
    El caso: ¿has escuchado High Ball Stepper en el último anuncio de Magnum? xD
    Me sorprendió gratamente, pero es un poco raro

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