Entrevista Jack White

El 'je ne sais quoi' de Jack White

6/24/2016P. O'Leary

El paso de Pearl Jam por la Blue Room de Third Man Records, en Nashville, me empujó a buscar en mis archivos alguna pista sobre cómo podría haberse gestado semejante colaboración. Hallé suficientes coincidencias entre White y algunos de los buques insignia de la banda de Seattle, principalmente con Vedder (voz) y McCready (guitarra principal), como para hacerme una idea. De propina, me topé accidentalmente con la entrevista que ha inspirado el post de hoy.


La era Lazaretto fue frenética. Jack White estaba en todas partes. Generaba tantas noticias que algunas acabaron acumulándose en el fondo del tintero. Ahora que estamos en el extremo contrario y reina la calma chicha, he podido recuperar un audio con la conversación que Mike McCready mantuvo con Jack, allá por finales de agosto de 2014, en exclusiva para el canal de PJ en SiriusFM.

En un tono distendido y de mutuo entendimiento, Mike consiguió sonsacarle a Jack un buen puñado de titulares. Cuestiones como su contribución a la divulgación del blues; la complejidad de conciliar sus múltiples facetas profesionales, entre sí y con su vida personal; la desfasada percepción del papel de la mujer dentro del negocio de la música; el elemento provocador consustancial a su carrera en solitario; o cómo los sonidos de Detroit, originalmente, y Nashville, más tarde, han influenciado su manera de tocar y componer; ocuparon buena parte del encuentro.


Algunas de las preguntas más suculentas fueron las dirigidas a sondear el no-proceso creativo de Jack White y cómo aborda su participación en bandas como The Dead Weather o The Raconteurs, fundamentalmente porque las respuestas volvían a delatar la singularidad de su "método".

Referencias a recursos que nunca pasan de moda, como el del sentido de urgencia autoinfligido. La liturgia por excelencia del culto por lo instintivo y lo inmediato (frente a lo sobreproducido) del artista.

"El mejor modo de trabajar para mí es hacerlo muy, muy rápido. Si estoy andando por casa, paso por delante del piano y me siento, lo primero que toco es lo que acabo convirtiendo en una canción. No fui consciente durante 10 años. Nunca había tenido tiempo para pensar en ello. Sin intentas corregir los errores de la grabación en el estudio, si te metes demasiado en ello... Nada va a superarlo. Pero me llevó tiempo darme cuenta. Trataba de tener grabadoras alrededor, por si acaso eso ocurría. Cuando construí mi estudio fue lo mejor que pude hacer. Ahora puedo decir -Oh, ¿podemos grabar esto rápidamente?-, luego me pondré con otra cosa y lo olvidaré. Así que ha cambiado todo para mí. Cuando pienso en esos cientos de cosas a las que no presté atención, creo que ahora serían mi primera elección, pero ya están perdidas".

Y alusiones a otros menos trillados, pero que están ahí. En un destacado segundo plano detrás de cada trabajo. Son los que conforman el profuso inventario de tácticas que, a falta de definición, los demás denominamos "ese je ne sais quoi con el que White dota a sus creaciones". El no se qué. El toque de Rey Midas, si lo preferís.

Tras más de quince años en activo, es tentador vincularlo con la experiencia. El aprendizaje derivado del ensayo-error y su habilidad para asimilar lo mejor de aquellos de los que se rodea, podrían explicar parcialmente su supervivencia artística al 'cisma' de The White Stripes. Sin embargo, se quedan cortos cuando se trata de justificar su despegue inicial o su buen rendimiento en una carrera empresarial cada vez más diversificada y alejada de su jurisdicción.

Para eso, habría que concentrarse en las prestaciones de serie, las que estaban presentes de base. Competencias como la automotivación, la predisposición a la acción y a asumir riesgos, el pensamiento creativo o una autoestima a prueba de bomba; indudablemente jugaron un factor crucial en sus comienzos y siguen ayudando a que se lance con nuevas actividades, todavía hoy.

Aplicando esta regla de tres: cualquiera con talento natural, la suficiente práctica y una marcada inclinación por complicarse la vida; podría ser el próximo Jack White... Mmmm.


¿Adivináis qué canción de Lazaretto es la favorita del guitarrista de Pearl Jam


Ver también Solo en casa...


También está el discutible factor suerte -de la que te llega llovida del cielo y de la que uno se fabrica a base de trabajo-. Él vuelve a insistir, durante la entrevista, en que todas las bandas en las que ha militado son únicamente "happy accidents". Bueno, su formación fue más o menos azarosa pero, en serio, ¿cuántos felices accidentes, que te lleven a alcanzar y mantener el éxito internacional, puede acumular una misma persona en una única vida?

El caso es que Jack siempre ha desmentido el componente de la premeditación en su trayectoria. Lo que equivale a negar la existencia de un plan estratégico deliberado. Su interpretación es más cercana al mantra "una cosa me lleva a la otra, esa a la siguiente y así sucesivamente".

Sin embargo, ni él ni nadie ha negado que haya meditación. A secas, sin el prefijo. Y es que a pesar del halo de volatilidad, de la sensación de que todo está permanentemente en el filo de la navaja, se adivina una pauta. Hay algo sistemático en su improvisación. No lo digo tanto porque improvise por norma, como por el conocimiento palmario de bajo qué circunstancias da lo mejor de sí mismo, qué papel debe adoptar en cada momento, cuándo debe tomar el control y cuándo debe sencillamente dejar hacer, dando cabida a la creatividad de los demás; y, lo más evidente, cómo debe gestionar el abordaje a la música.

Lo tiene clarísimo. Lo ha tenido claro desde el principio.

"Trato mi propia música como si estuviese versionando canciones, finjo que estoy haciendo covers de algún otro" le decía a McCready. En marzo de 2002, doce años antes, en una entrevista con el Musikbyrån sueco -podéis verla más abajo- unas declaraciones calcadas: "Tenemos canciones que muchas veces empiezo en el piano y luego hacemos un cover de esa canción que he empezado a escribir. Nos sentimos cómodos versionando mis propias canciones".

¿Es posible un discurso tan estructurado sobre algo supuestamente imprevisible? ¿Se puede tener tanta conciencia sobre un proceso, en teoría, espontáneo? A lo mejor, estamos confundiendo términos. Que haya espacio para la intuición no implica que no lo haya para la reflexión. Es más, mientras no incluyamos la acentuada capacidad de introspección de Mr. White en la mezcla, puede que sigan sin salirnos las cuentas. 


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