Poesía White Stripes

Satisfaction is death

5/03/2015P. O'Leary

El 2003 no fue un año cualquiera para The White Stripes. Atrás quedaban las historias, transmitidas de boca en boca, sobre epopéyicas actuaciones de una banda que la mayoría no entendía. "White Blood Cells" les había puesto en el punto de mira de círculos menos clandestinos, pero tanto o más restringidos -con algunas celebs de la época intentando 'vampirizar' parte de su fulgor y la pareja dejándose querer-. Y en esos asuntos estaban, cuando llegó el paquidermo para lanzarles a la estratosfera.

Meg White y Jack White a principios de 2003
Durante el 2002, la pareja sembró vientos.

El lanzamiento del single de "Fell In Love With A Girl", les había 'sentenciado' a la popularidad. El vídeo -del cual se dice que ha sido el movimiento más calculado de la banda- tenía todo lo necesario para ser emitido, en modo repetición, en MTV, y así fue. Apariciones televisivas críticas, como su segunda actuación en el Top Of The Pops, su intervención en The David Letterman Show o los MTV Movie Awards. Y más de 60 shows, que incluyeron visitas a Canadá, a Europa, Oceanía e, inclusive, Asia. De los de US, todos recordamos el de Union Square, y los que compartieron con The Strokes, Beck & Beck [Hansen y Jeff] y The Rolling Stones -en calidad de opening act-. En noviembre, Jack empezó a rodar Cold Mountain de la que surgirían dos importantes relaciones: una ya la conocéis; la otra también, todavía continúa, con T-Bone Burnett.


Al año siguiente, cosecharon tempestades.

A pesar de que el incidente de Meg White, a principios de 2003 en NYC -resbaló con el hielo y se fracturó la muñeca por dos partes-, les mantuvo fuera de circulación durante 6 semanas. Y 6 más en julio, a consecuencia del accidente automovilístico de Jack (con intervención quirúrgica del dedo índice de la mano iquierda aireada en internet, incluida); la pareja se las arregló para ofrecer en torno a ¡90 conciertos! Australia, Brasil, gira exhaustiva en Europa y EEUU; con el extraordinario broche del concierto de fin de año con The Flaming Lips. Una actividad frenética, en lo musical, a la que se sumaba una actividad 'no menos agitada' en lo social y en lo personal. Alianzas clave en el futuro próximo que empezaban a fraguarse, como la de Loretta Lynn; estrenos de cine, nuevos rodajes (era el turno para Coffe&Cigarettes de Jim Jarmusch); incontables intervenciones en programas de televisión (Conan O'Brien ni se molestaba en disimular su amor por el dúo); romances de ella con otros músicos, de él con estrellas hollywoodienses [no era la primera, pero esta sí trascendió a los medios]; vídeos realizados por directores de talla mundial e interpretados por top-models... 


Suponemos que Meg White vivió y sobrevivió a aquella espiral de locura, protegida por su propia naturaleza introvertida. No es que fuera indiferente a todo. En unas pocas ocasiones, manifestó su consternación ante la magnitud del éxito de la banda. Ella misma reconocía que era abrumador: "No me gusta ver a la gente aplastada en la primera fila" comentaba al respecto del show de la Brixton Academy [aquí lo tenéis completo], "la mayoría de las veces, los chicos corren para conseguir la primera fila, los mejores puestos en la cola o lo que sea; al final, acaban siendo golpeados en la cabeza y estrujados a base de empujones. Resulta difícil no perder la concentración."

Los métodos de Jack White, bueno, eran algo más sofisticados. Obligado a buscar un equilibrio entre su lado más extrovertido y comunicador, y su afán por mantenerlo todo bajo control; se aferró a las estrategias que caracterizan su aproximación a la música: límites y más límites. En una entrevista conducida por Ben Blackwell, ese mismo año, tenía lugar esta conversación:

BB: "Has dicho que la banda tiene un periodo de vida preestablecido. Recuerdo que dijiste que no te veías a los 40 años, llevando rojo y blanco sobre el escenario".
JW: "Es difícil de decir. No es tan sencillo. A veces siento que no quiero hacer esto. No tengo tiempo libre, está minando toda mi energía. Cuando tocamos, no es como otras bandas que salen y tocan la misma set-list o recrean el álbum. Todas las noches trabajo sin red de seguridad e invierto tanta energía en ello, tanta emoción... Es lo que intento y me está consumiendo. No puedo hacerlo para siempre. No sé ni cómo atacaría a la música si estuviese en otra banda, porque estoy acostumbrado a hacerlo del modo que lo hemos estado haciendo. Va a ser muy extraño estar en otra formación y que no sea tan intensivo, tan 'a pleno pulmón'. Cuando la banda terminé, no sé que voy a hacer".
Jack White (2003) por Paul Werner [vía rollingstone.com]

Efectivamente, Jack White cumplirá los 40 sin vestir blanco y rojo. Y todos hemos sido testigos de qué ha sido capaz, tras el fin de The White Stripes. Como él mismo parecía resignado a aceptar entonces, iba a serle muy difícil hacer nada que no implicase dar un 100% de sí mismo. Parece que nunca ha conseguido enfrentarse a su trabajo de otra manera. 

BB: "Esa fue la primera vez que le escuché decir que no se divierte. Se habían marchado de tour un mes entero -era la primera vez que habían salido durante tanto tiempo. Suena diabólico, lo que dice, porque a mucha gente le encantaría estar en su situación. Pero es tan agotador y tan exigente, realmente tienes que estar muy mentalizado para sobrellevarlo -odiarás a tu banda, cada show, cada localidad que visites y tu propio hogar. Todo el mundo atraviesa esa sensación de estar cansado".

Resulta imposible ignorar que los motivos que ha esgrimido Jack para alejarse de los escenarios, en 2015, son exactamente los mismos a los que se refería hace 12 años. Más de una década, aguantando la responsabilidad de ofrecer, no cualquier show, sino un gran show. Quizás la fórmula secreta que explica su capacidad de permanecer en la línea de fuego, durante tanto tiempo, se encuentre entre estas líneas que publicó, en la web oficial de los Stripes, el día 18 de septiembre de 2003:



Haceos a un lado niños,
Pongámonos cómodos ahora.
Podemos hablar a los animales.
Podemos respirar con nuestros hermanos.
Podemos esperar lo mejor.
Podemos desafiar al cerebro. 
Podemos abrirnos y desangrarnos sobre el suelo. 
Podemos llevarle comida a alguien que no puede conseguirla por sí mismo.
Así que ¿por qué me preocupo tanto, encanto? ¿Por qué necesito más de ti y más de la vida?
¿Por qué nunca me siento satisfecho?
¿No podemos romper esa regla? ¿No podemos romper esa tradición de la mente?
La satisfacción en la muerte. La satisfacción en la muerte. La satisfacción en la muerte.
Es la búsqueda de la felicidad la que nos trae la felicidad, y no la felicidad alcanzada.
Pensé sobre esto ayer también.
Así que, encanto ¿estarás algún día satisfecha conmigo?
Necesitas buscarme constantemente.
Necesitas perseguir algo en mí,
Siempre.
Nunca puedes estar satisfecha conmigo,
Espero que no puedas. 
Espero que no puedas.
Busquemos esto de ahora en adelante.

Jack White
III


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