Fotografía White Stripes

Manaos, por Ewen Spencer

2/19/2015P. O'Leary

Con la excusa del monográfico sobre Manaos, que The Vault ha preparado para conmemorar Get Behind Me Satan, he querido traer hasta el blog a un artista que lleva ilustrando muchas de las entradas que he dedicado a The White Stripes. Suyas son buena parte de las imágenes más impactantes -e íntimas - que hemos visto de la pareja, mientras estuvieron en activo. Así contaba sus sensaciones sobre el inolvidable viaje a Brasil, en una entrevista concedida a It's Nice That.


"En 2001, el fotógrafo Ewen Spencer se acercó a The White Stripes en un bar de Bristol y se presentó. Lo que ocurrió, a continuación, fue un cuento de hadas versión rock'n'roll que lo llevó a trabajar con la banda durante cuatro años. Él [y nadie más que él] consiguió documentar el meteórico ascenso de la banda a la fama con un nivel de acceso sin precedentes.



Lo que hiciste con The White Stripes es el sueño de muchas personas ¿fue tan increíble como nos gustaría imaginar ?
Por supuesto. Fue un momento increíble para la banda y todo lo que estaba asociado con ellos. Dondequiera que iban había una sensación de emoción y, de vez en cuando, esa emoción se convertía en histeria. Si estabas en un festival de música, otras bandas querían reunirse con ellos. Jack era genial manejando toda esa atención que recibían, lleno de confianza, un gran músico. Me siento muy afortunado de haber sido amigo de ellos en un momento tan emocionante.


Nunca había querido sacar fotografías de una banda de rock'n'roll. Yo estaba interesado en buscar un viaje y creo que tuve mucha suerte al adivinar que Jack y Meg se estaban embarcando en un gran viaje.

¿Qué fue lo más rock'n'roll que te pasó cuando estabas con la banda?
El momento más rock'n'roll tuvo lugar en un concierto en Manaos -Brasil-, que es una pequeña ciudad en el corazón de la selva amazónica. La banda iba a tocar en un pequeño Teatro de la Ópera situado en la parte antigua de la ciudad (el edificio de esta ópera fue la génesis de la película de Herzog, Fitzcarraldo).



El último artista que había tocado en ese lugar había sido Willie Nelson 10 años atrás. Creo que cualquier chico que tenía una guitarra o había escuchado a un disco en un radio de 500 millas fue a ese concierto. Ellos habían colocado pantallas de vídeo en la plaza, frente a ese majestuoso lugar, fue todo un espectáculo.


El sitio era impresionante, construido por los barones europeos del caucho hacía más de cien años, para tentar a los grandes cantantes y directores de Europa a cruzar el Atlántico y actuar allí.


La pareja le hizo la justicia al recinto, fue el mejor show que les vi tocar. Se bajaron del escenario, Jack se volvió hacia Meg y la sugirió ir a tocar para la multitud que había en la plaza. Así que caminaron hacia el borde del escenario y saltaron hacia el público. El publicó les abrió un pasillo y salieron fuera del edificio, hasta una vasta terraza que daba a la plaza. Provocaron un pequeño motín.


Jack se sentó junto a Meg, con los pies colgando sobre la cornisa y mirando hacia abajo, hacia la plaza, y empezaron a tocar "We’re Going To Be Friends". Quinientas personas mantenían silencio. El dúo interpretaba la canción, mientras que la seguridad del local y la policía frenaban cientos de cuerpos, manos, etc. que trataban de alcanzar a Jack y Meg. Cuando nos disponíamos a darnos una carrera para volver a entrar de nuevo, el mini motín se convirtió en una revuelta en toda regla. Policías poniendo orden entre adolescentes histéricas mientras nosotros intentábamos hacer el sprint 50 metros, a través de la terraza, que nos separaba de ese hermoso edificio que todavía está lleno de un público que los adoraba. Fue un caos.



Al final acabamos en el vestuario, cada uno había tomado una ruta distinta a través de la venue para llegar aquí. Lo que siguió fueron unas cuantas travesuras con champagne y, después, teníamos que abandonar el sitio. Todo el mundo fuera sabía esto por supuesto. Salimos por la parte trasera, buen comienzo, saltamos dentro de las furgonetas y salimos disparados mientras los niños se lanzaban sobre los vehículos. Ese fue el momento más espantoso, los golpes en las ventanillas, la gente subida en el techo, es la única vez que he visto a Jack parecer un poco preocupado.


A la mañana siguiente, muy temprano, recibí una llamada de Jon -el road manager-  que me preguntó si estaba despierto. Le dije: "Sí" y me contestó "Jack va para allá a buscarte, ¿OK?". En ese momento llamaron a la puerta, la abrí todavía sin vestir y allí estaban Jack y Dave Swanson señalando una cámara de vídeo.



"Ponte algo rápido, me voy a casar. ¿Tomarías algunas fotos?"


Así que nos pasamos el día en la confluencia de los Ríos Negro y Solimões, en una preciosa embarcación de madera antigua de dos niveles mientras Jack se casaba con Karen Elson".


Fotografías: Ewen Spencer

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2 comentarios

  1. "Ponte algo rápido, me voy a casar. ¿Tomarías algunas fotos?"

    Sin palabras.

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    Respuestas
    1. ¿No es genial? Improvisación hasta las últimas consecuencias... Jeje, qué tío! Vive la vida a "full".

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