Jack White Media

Los juegos malabares de Jack White (I)

1/17/2015P. O'Leary

"Jack White: ¿genio o loco?". "Descifrando el mayor enigma del Rock'n'Roll". "La retorcida genialidad de Jack White". Todos estos rimbombantes -y algo pretenciosos- titulares preceden al artículo que Mark Beaumont escribió en NME el pasado junio. En él prometía desvelar todos los secretos del músico a través de las opiniones de la gente que mejor "le comprende". Os voy a ahorrar el suspense: no lo consiguió. Pero, desde luego, es un hombre con una teoría.

Jack White por Pieter M. van Hattem

"El Willy Bonka del blues rock moderno. El rey perlado. El excéntrico jefe de su propio imperio, pionero en nuevas tomas de viejos modos de grabar y lanzar música en vinilo. El músico de rock'n'roll con más energía y talento de su generación, y creador de alguna de la mejor música del Siglo XXI. Perfeccionista y temperamental. Un showman intensamente reservado. Tantos mitos, medias-verdades y miradas retorcidas tras la máscara: 16 años de trayectoria y Jack White continúa siendo una de las presencias más enigmáticas del rock contemporáneo.

Provoca divisiones también, muchos de sus colaboradores y amigos hablan de él como una fuerza motriz inspiradora; otros le encuentran quisquilloso, cauteloso y obtuso. "Soy una persona provocadora e intimidatoria" le decía a The Observer [refieriendose a la entrevista que concedió a The Guardian; enlace en inglés] la semana pasada. "Es muy aleatorio quién puede relacionarse conmigo o no. No culpo a nadie que no quiera estar a mi alrededor -me lo espero".

Pero ¿qué motiva a este elusivo personaje comportarse así? Ahora mismo parece que está intentado escapar, por todos los medios, de todos esos inconvenientes de la vida real que invaden su cuidadosamente construida fantasía retro [fantasía re-¡¿qué?!]. Después de la ruptura de The White Stripes en 2011, un conflictivo divorcio, la filtración de emails personales y la notoria acusación de robo a The Black Keys subsecuente; el nuevo álbum de Jack, Lazaretto, le coge con ganas de deshacerse de estos años y de remontarse a los tiempos en lo que todo era más sencillo, más fácil y menos público. Algunas canciones fueron inspiradas por el hallazgo de un montón de viejas historias y obras que él mismo escribió a los 19, creando una colaboración consigo mismo; una reconexión con sus raíces y con la ingenuidad, el optimismo y el entusiasmo juvenil que le llevó a querer hacer música por encima de todo. A menudo, se toma las licencias asociadas a la juventud, desde los privilegios sexuales de "Three Women" hasta el simbolismo de los pájaros escogiendo parejas de "I Think I Found The Culprit" o la rabieta petulante de "Entitlement", en la que canta "Estoy harto de que me digan lo que tengo que hacer". "Fantaseo con vivir en un apartamento de una habitación y estar en un campo de trabajo en algún sitio", dijo Jack sobre el título del álbum. Una referencia a una estación marítima de cuarentena, "donde no hay absolutamente nada a mi alrededor salvo un catre, una tetera y un lavabo". White, un hombre unido siempre a la antigüedad, anhela más si cabe el pasado, la little room, la libertad de la oscuridad [figuradamente: el anonimato].
Pero a medida que se repliega, deja tras de sí una huella en la retina de deslumbrantes colores y profundas sombras. Y eso apunta a una pequeña iluminación...

La dedicación a un mito





Visita los cuarteles generales de Third Man Records en Nashville, situados en un área del centro con clínicas de metadona y refugios de indigentes en las inmediaciones, y entrarás en la fábrica de chocolate [suena bastante peor de lo que es, en realidad]. El personal lleva trajes negros y amarillos con delgadas corbatas adornadas con el logo del sello; los dulces de la máquina de chicles de la oficina siguen el mismo esquema de colores.
Elaborados expositores de taxidermia adornan las paredes entre la antigua cabina de grabación Voice-O-Graph de 1947 en la que Neil Young grabó su último álbum, "A Letter Home". La tienda tiene una habitación oscura para revelar fotografías y un torno para cortar discos. El santuario definitivo al concepto y la estética de Jack White, un hombre con tal aversión al avance tecnológico que supuestamente no tiene teléfono móvil y solo permite jugar a sus hijos con juguetes mecánicos. La demostración de que se compromete con una idea incondicionalmente -un rasgo que ha estado ahí desde el día 1. 

"Ha sido fascinante ver cómo subía porque no le he visto cambiar" dice Bobby Harlow, el que una vez fuera cantante de The Go, a los que Jack se unió brevemente en la guitarra en 1998, a la edad de 23 años. "Lo tenía todo ahí en sus huellas, o en su mente, desde el primer momento que le conocí. Ambos éramos jóvenes y él estaba tocando en una banda de Detroit llamada Two-Star Tabernacle. La primera vez que vi a Jack, lo que más me impactó fue su presencia en el escenario -derrochaba muchísima energía. Incluso cuando nadie le prestaba atención, él ya tenía todo el concepto". 

Cuando se trata de Jack White, sin embargo, la línea entre el concepto, la caricatura y el verdadero personaje es borrosa. Cuando el editor de Uncut, John Mulvey, visitó su casa en Detroit para cubrir un artículo previo de NME sobre The White Stripes; se encontró un edificio blanco y rojo atestado de discos de la discos de bandas de la escena de Detroit, y extrañas colecciones de relojes inusuales y animales disecados. Cada vez que se hacían los preparativos para la siguiente foto, Jack pinchaba un nuevo disco raro, llenando la casa con una atmósfera de blues del Mississipi. "Lo realmente interesante, para un hombre tan celoso de su privacidad, es que su espacio personal reflejase su estética pública completamente" dice Mulvey, "era como si la casa estuviese dedicada a la idea de Jack White y The White Stripes. Casi como unas instalaciones".
Mulvey lo ve como un método de distracción de las verdades mundanas y contra-leyenda del divorcio del dúo garage-rock, parte de un plan que incluía introducir en su trabajo artístico todo tipo de símbolos, señales y pistas falsas -como bates de cricket, manzanas blancas y calaveras escondidas- y así no desviarse de la historia de hermano de Meg White, sin importar cuántos certificados matrimoniales le plantaran en la cara.

"Es muy inteligente en el sentido de su cómo utiliza su creatividad para diluir la línea que separa lo artificial de lo real" explica Mulvey, "Desde un principio aprendió de Bob Dylan a esconder las cosas a simple vista. Los juegos y los acertijos que nos plantea son más interesantes de lo que, incluso, podría llegar a ser la realidad que ocultan. Tiene grandes ideas e intereses muy particulares, y es increíblemente bueno a la hora de encajarlos en su música, en su arte y en su modo de presentarlos. Cuando alguien tiene una visión tan holística de cómo quiere presentarse a sí mismo, que va mucho más allá de la música, entonces puede ser una manera muy cautivadora y efectiva de evitar seguir siendo investigado. Si le das al público y a los periodistas suficientes adivinanzas que resolver e ideas fascinantes tan densamente apiladas a tu alrededor, eso les va a dejar mucho menos tiempo para averiguar qué es real y qué no lo es sobre ti".
...

Despedimos por hoy con un temazo que redefine el concepto de experiencia lo-fi"Meet Me At The Movies", desde el disco debut de The Go, Watcha Doin' (Sub Pop, 1999). El único en el que la banda contó con los favores de Jack White, al frente de la lead guitar y en los backing vocals. Legendario.



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3 comentarios

  1. Usó la verdad para engañarnos !!! jaja Gran entrada, muy interesante artículo.

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    1. Es bastante distinto a lo habitual, por lo personal que es. El autor no se conforma con dar datos sino que va hilvanando su propia teoría sobre Jack White. No siempre estoy de acuerdo con todo lo que dice (ya lo verás más adelante) pero tiene mérito igualmente. Gracias por comentar.

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