Directo Entrevista

Q Magazine: en el camerino con Jack White (I)

11/22/2014P. O'Leary

"Me veo a mí mismo como un comediante”. Con este titular arranca la entrevista, publicada por Q Magazine en su último número, entre nuestro protagonista habitual Jack White y Andrew Perry. Ambos coincidieron en la visita del músico a Miami, el pasado mes de septiembre. Perry es de esos que no se conforman con transcribir una conversación. Su artículo (de los más osados del año), está plagado de interpretaciones subjetivas, algunas más fundamentadas que otras, pero me encanta su estilo.


Mi agradecimiento a The Jack White Hub por el compartir el material conmigo. Thank you, Clara!

Jack White llama singularmente la atención cuando sube en las escaleras traseras del Teatro Fillmore de Miami Beach. A su vertiginoso paso habitual, salta los escalones de tres en tres mientras conduce a Q, a la carrera, hasta su camerino en el histórico edificio. El Fillmore fue, una vez, el predilecto de Frank Sinatra o Bob Hope. En el vestíbulo, una cita de Jackie Gleason –cuyos shows televisivos, líderes de audiencia, se grababan aquí en los años 60- proclama vehementemente “El público de Miami Beach es el mejor del mundo”.
Qué mejor lugar, entonces, para encontrarnos con Mr. White que, este año, ha salido decidido a reclamar su corona como el rock performer más fascinante del mundo, alcanzando las mismas cotas de intensidad hiperactiva que logró junto a su “hermana” Meg en The White Stripes.
Según sigue su escalada por las escaleras, el cantante-guitarrista, que lleva además unos ajustados pantalones a rayas negras y grises tipo camarero, una camisa negra con remaches, unas gafas de sol con montura dorada y unos botines de piel de color blanco inmaculado; acapara varios cumplidos dirigidos a su sombrero. Uno de fieltro gris con una banda negra que provoca elogios entre los voluminosos tipos de seguridad, con los que se cruza por el camino.
En el camerino se acumulan un número de detalles art-decó del teatro principal, como una mediocre butaca de piel sintética roja. Dos horas antes del concierto, nada de alcohol, solamente zumos, café y té. La atmósfera es de concentración pre-partido.
Cuando se quita el sombrero se pone al descubierto su nuevo peinado, visto por primera vez en el vídeo de su último single, "Would You Fight For My Love?". Afeitado a los lados y engominado hacia atrás en la parte de arriba, es un retorno a su corte psychobilly de la época previa al primer álbum de los Stripes, allá por 1997-98. Pensad en The Meteors, dirigidos por Tim Burton. Habiendo llevado el pelo a la altura del cuellodurante más de una década, este nuevo corte le quita años.

Jack White @The Fillmore, Miami (21.09.14)

"Mi cerebro es el de un hombre, completamente maduro" dice White, que cumplirá los 40 el próximo verano, "pero todavía me siento como si tuviera 19, especialmente cuando ataco la música. No me siento como alguien que haya girado por el mundo con no-se-cuántos álbumes". Reflexiona momentáneamente. "Alguien a mi alrededor tiene que recordarme que el tiempo está pasando rápidamente". Si éste, el artista más decidido, sigue o no los consejos de sus más allegados es un punto discutible.
En estos 11 años desde el imparable mega-hit de The White Stripes, "Seven Nation Army", que le confirmaron como la estrella del rock más importante de su generación; White se ha negado a sentarse y limitarse a recoger la cosecha. En contra de cualquier recomendación financiera, formó grupos paralelos: The Raconteurs y The Dead Weather, antes de lanzar su propio y altamente prolífico sello, Third Man Records, anunció el fin de White Stripes (debido a los ataques de pánico de Meg); y, finalmente, lanzó su carrera en solitario de acuerdo con sus excéntricos dictados.

Giró con su primer solo álbum en 2012, Blunderbuss, con dos bandas: The Buzzards, formada exclusivamente por hombres, y The Peacocks, íntegramente femenina. Cada mañana a la hora del desayuno, con el poder arbitrario de un emperador romano, decretaba qué grupo actuaría con él. Un lujo muy caro.
"Soy muy afortunado" concede hoy. "No mucha gente tiene acceso a probar algo así, o no tienen el deseo de hacerlo de ese modo. Siendo honesto, había pros y contras -es la naturaleza humana- pero fue una prueba del compromiso, de todos los que estaban dentro, con la idea de la música. Creo que el resultado final fue bastante salvaje".
Aunque artificial aparentemente, todo estaba dirigido a introducir una variedad ineludible en el concierto, haciendo las cosas interesantes e impredecibles para él -en el mejor interés de todos.


Cuando ese tour terminó, no había planes predefinidos, dice, excepto que iba a tomarse el 2013 libre para estar con sus dos hijos; aunque, siempre adicto al trabajo, también escribió y grabó su segundo álbum. Asuntos confusos ese año. Su separación de la madre de los niños, la pelirroja modelo Karen Elson, acabó en un divorcio contencioso. El juzgado acabaría dictando sentencia en diciembre.
En sus propias notas manuscritas para el resultante Lazaretto, White explicaba cómo las canciones no eran autobiográficas, sino que estaban basadas en una colección de historias cortas de ficción que escribió a los 19 años -de nuevo esa edad, antes de que su inocencia fuera mancillada-. Después de descubrirlas en el ático, asegura que escribió las canciones y posteriormente destruyó las historias. Un despiste inusual en él.
El disco en sí mismo es fantástico, más corto y contundente que el primero, pero es difícil escapar a la sensación de que su autor (a pesar de sus maravillosos esfuerzos creativos) no puede enmascarar la verdadera fuente del dolor y la paranoia contenida en las letras. Mientras Blunderbuss a menudo revelaba una especie de pesadilla Freudiana, en la que una tentadora mujer pinchaba con sus tacones de aguja los chalecos salvavidas de hombres indefensos; en este, el héroe de White flota como un fantasma en su propia casa, desconfiando de sus amigos, sus derechos paralizados por fuerzas misteriosas.
"Leí un libro" explica, contraargumentando ese tipo de interpretaciones, "que manifestaba que si le hubieras pedido a un  grupo de estudiantes que escribieran una canción hace 100 años, el cien por cien habrían escrito sobre un acontecimiento, como un accidente minero o el Titanic. Si le pidieses lo mismo a un grupo de estudiantes en la actualidad, el 100% de ellos escribirían sobre sí mismos o sus propios sentimientos."
"Algo ha cambiado con el tiempo. Es como si asumiéramos que escuchar un disco de Taylor Swift, es lo mismo que escucharla a ella hablando personalmente sobre sus novios. Yo no me atrevería a aburrir a la gente con mi vida personal [risas] y lo que pasa en mi mundo".
White, por supuesto, pasó 8 años en The White Stripes contándole a todos que Meg era su hermana mayor, cuando en realidad era su ex-mujer. Lo que hace que sus temas sean tan emocionantes es que, sin importar cuán elaboradas sean sus versiones, el sentimiento subyacente es siempre palpable y real.
"Pensé en titular el álbum Wit Of The Staircase [L'esprit de l'escalier originalmente, en español se traduce como 'el ingenio de la escalera']" confiesa, bajando un poco la guardia, "es un término francés que se refiere a cuando se te ocurre algo realmente ingenioso, después de una discusión, según subes la escalera" [una constantemente en mi vida, ese momento -tenía que haberle dicho...- que siempre llega tarde]. "Pero entonces pensé que sería un poco difícil de digerir, quizás nombrarías así a un disco si murieras mientras lo haces".
O si articulase toda la ira de un amargo divorcio público. Uno de los significados del título final, Lazaretto, es "colonia de leprosos". No denota un paisaje emocional idílico tampoco.
Completado el álbum, White explica que buscó enrolar el elenco completo de los Buzzards y las Peacocks, para girar siguiendo la misma premisa que la última vez. Algunos de los músicos ya se habían comprometido con otros proyectos; de modo que escogió una banda entre aquellos que lo deseaban y podían hacerlo. Incluyendo la fuerza motriz de los Buzzards, el baterista Daru Jones, y la violinista de las Peacocks, Lillie-Mae Rische.
"No hay muchas bandas ahí fuera como la mía", dice orgulloso. Esta transpira sutileza.
...

Hasta aquí la primera parte. De 'regalito' una de las versiones en directo más impresionantes de "High Ball Stepper" en 2014, la de la segunda noche de Jack White en Miami. ¡Música, maestro!


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3 comentarios

  1. Tan obediente te mando un abrazo por ser tan lindo y escuchar mi petición <3 disculpa si te hice enojar el otro día, no fue para nada mi intención :(

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  2. Es curioso (almenos para mi) darse cuenta que Mr. White cita con frecuencia en entrevistas la edad de 19 aňos, sé que se refiere a que es una edad energica y "joven", pero habrá algun significado importante ó llamativo en dicha edad para Mr. White?

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    Respuestas
    1. Yo creo que es solo una idea conceptual, representa esa edad en la que uno mantiene sus sueños intactos, y se ve con toda la fuerza y vida por delante para conseguirlos. A los 19 de Jack (1994), seguramente él andaba soñando ser el músico que ha conseguido ser, pero aún no había saboreado la amargura y las decepciones de la vida. No sabía el precio que iba a pagar por ello aún.

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