Directo Jack White

Cara a cara entre Brian McCollum y Jack White (II)

9/12/2014P. O'Leary

Hace ya un par de semanas que dejé a Jack White inmerso en un entretenido diálogo con Brian McCollum. No sería muy educado por mi parte hacerles seguir esperando, así que ha llegado el momento de recuperar la conversación entre los dos detroiters. Si queréis refrescaros la memoria u os perdisteis la primera entrada, tenéis otra oportunidad. 


"¿Cuál es el punto de partida con la banda? ¿Cuál era el concepto principal que tenías en mente cuando reuniste al grupo?

JW: El objetivo es siempre evitar limitarte a un género musical o una época cuando intentas hacer las cosas. No siempre tienes éxito. Mucha gente dirá, quizás, "Oh, eso suena como Buddy Holly" o DevoGrandmaster Flash... Solo haces lo que tu cabeza te dicta que debes hacer y esperas a ver qué pasa. 
Nashville es el lugar idóneo en el país para hacerlo. Hay tantas sesiones de música en vivo aquí, todas de estilos diferentes. Tantas grabaciones teniendo lugar, tantas clases de músicos. Las opciones son infinitas. Y, a lo largo de la historia de Third Man, tienes nuestras Blue-Series en las que me pasaba el tiempo diciendo "¿alguien conoce a alguien que toque el banjo? ¿Alguno sabéis de alguien que toque la mandolina y pueda estar aquí en una hora?". A través de eso, he ido conociendo a mucha gente. Con algunos simplemente no funciona. A otras personas las traemos de vuelta.
Y, básicamente, esa es la forma en la que nos hemos ido encontrando. Como (el multi-instrumentalista) Fats Kaplin que llegó a través del proyecto de Karen Elson, Lilie Mae (Rische) apareció en una de las Blue-Series. (El mandolinista) Cory Younts estaba tocando en el Old Crow Medicine Show y se presentó aquí. (El teclista) Ikey Owens estaba en la ciudad, tocando con Mars Volta
(El baterista) Daru (Jones) tocó en un disco de hip-hop que grabamos aquí con Black Milk, tocó un show en directo y pensé que era uno de los mejores baterías que había visto en mi vida. Le dije a Black Milk, creo que vamos a tener que robaros a vuestro baterista. Era broma, pero empezó a trabajar mucho con nosotros (risas). Y toda esta gente se ha mudado o quiere mudarse aquí ahora. Se ha convertido en una familia basada en la música, de la que todos aprendemos mucho. The Dead Weather y The Raconteurs, todos viven aquí. Acabamos de rematar -Alison Mosshart, Dean Fertita y yo- el próximo single de Dead Weather que sacaremos a través de The Vault.
En la parte técnica, tenemos ingenieros en Nashville y en Detroit. Kevin Carrico, con el que realicé algunos anuncios de coches en Detroit, vino desde allí y trabajó en la cabina de grabación junto con Josh Smith, nuestro ingeniero aquí, para dar vida al disco de Neil Young
Tenemos un matrimonio Detroit-Nashville bastante guay. Tenemos bastante gente de Detroit reubicada en el edificio y la esencia de la música de Detroit está siempre presente -directa a la yugular desde el primer momento. Los primeros discos de The Stooges se te clavan en las entrañas. Pienso que eso subyace a todo lo que hacemos.
Sería más sencillo tener un sitio muy garage-rock o hipster o lo que sea. Pero lo que se hace aquí no quiere restringirse a un género; incluye bluegrass, country, hip-hop y la historia de la música americana. Es como una coctelera gigante de experiencias americanas, pero intentando llevarlas un paso más adelante. 

Eso complica el trabajo a gente como yo, que vive de encasillar cosas.

JW: (Risas) Es muy divertido porque, los primeros meses, cuando abrimos, la gente venía y decía "Oh, esto es como Apple Records". El siguiente decía "Oh, se parece a Prince’s Paisley Park". La siguiente persona "Oh, es como Chess Records o Sun Records". Todos decían cosas así. Ahora todo eso ha dejado de pasar y solo dicen "Oh, esto es Third Man Records". Eso me hace sentir bien.

Me gusta pensar en que hay una especie de tronco de árbol musical que recorre Norteamérica. Nace en Nueva Orleans, pasa a través de Memphis y aquí mismo, y extiende sus ramas hasta Detroit y Chicago. Es como si hubieses descendido por ese árbol, de alguna forma, hasta su punto central. 

JW: Sí. Me pasaba todo el tiempo grabando aquí en Tennessee. Hicimos el tercer álbum de White Stripes en Memphis. Después de eso, trabajé en el disco de Loretta Lynn aquí en Nashville y lo mezclamos en Memphis. Y siempre me encontré cómodo, cuando venía de tour, a Tennessee. No sé por qué. Ni siquiera me daba cuenta, ¿sabes? Solo volvía una y otra vez.
Y Memphis se parece mucho a Detroit. Cuando decidí mudarme pensé que ir allí sería como hacer un movimiento lateral, como mudarse al mismo sitio. Lo mismo en el caso de Nueva Orleans. Tal como has dicho: Nueva Orleans, Memphis y Detroit son como ciudades hermanas.
Pero Nashville tiene lo mejor de ambos mundos para el día a día. Puedo hacer lo que necesito y no tengo que oír ninguna tontería cuando lo hago. Creo que esa fachada country de plástico -ese lado tan comercial- equilibra la ciudad entera.

¿Tenías una especie de fascinación creciente por la cultura sureña? Estoy pensando en esa visión romántica del Sur de los tiempos de Goober & The Pies, con un tinte casi gótico y algo extravagante también. 

JW: Definitivamente Goober & The Peas me abrieron los ojos a cuestiones como la importancia de la puesta en escena o a otra cara de los tracks de la música country. En mi casa, escuchábamos mucho a Johnny Cash y Roger Miller, cosas de ese tipo. Pero nunca había pensado en el estilo Grand Ol’ Opry, en su manera de vestirse y presentarse ante el público. Cuando era mucho más joven me parecía algo falso, más propio de Las Vegas. Pero con Goober & The Pies aprendí a ver ese mundo desde otro prisma, descubrí que era muy cool y hermoso. 

Goober & The Peas (fuente: facebook/GooberAndThePeas)

Así que sí, aún no había cumplido los 20 pero cada vez estaba más interesado en el Sur porque, a medida que pasaba el tiempo, me iba enamorando más y más de la música blues y del lugar de donde provenía. Creo que si amas la música, acabas yendo cada vez más lejos hasta que llegas aquí abajo, donde todo empezó: el blues, el jazz, el country. Todo surgió aquí, luego tienes todos esos otros lugares como New York, Detroit y Chicago en los que lo llevaron todo al siguiente nivel. Pero sin Chuck Berry y Little Richard aquí, The Stooges o MC5 no hubieran existido allí. Los músicos de blues eléctrico de Chicago tampoco hubieran existido sin ellos.
Son muchas cosas, el hecho de mudarte a Seattle no implica que vayas a ponerte a escribir música grunge. Supongo que el único modo de explicarlo es el que te comentaba antes: siento que Third Man no podría haberse materializado en ningún otro sitio de América o del mundo. Solo en este lugar. Por las razones que sean, el punto en el que estoy actualmente en mi vida o he estado previamente, lo que me ha ocurrido por el camino; y el punto en el que está esta ciudad... todo tiene sentido. No hubiera funcionado en Memphis ni en otros sitios.
Pienso, sí, que la historia se presta a eso.
Siempre he sentido que Detroit era mi hogar pero que mi alma pertenecía a algún otro lugar. Quizás fuera aquí al sur. No lo sé. A veces tu cuerpo físico y tu mente, tu espíritu, no siguen el mismo rumbo. Y no estás cómodo en ningún sitio. Es peligroso tener ese tipo de planteamientos porque si te dejas llevar por ellos, como artista, puede ser muy deprimente. Puedes dejarte arrastrar o no. Y yo he estado luchando contra ello durante mucho tiempo, de algún modo te das cuenta de que has hecho el último sacrificio sin haber sido ni siquiera consciente. Yo me entregué a la música y al arte hace mucho, así que nunca consigo relajarme, nunca consigo parar quieto. Lo mejor que puedo hacer es crear constantemente una atmósfera beneficiosa para el alcanzar el próximo objetivo que me he marcado.
Pero lo encuentro gratificante en el día a día, no encuentro ninguna satisfacción en sentarme tranquilamente. No significa que necesite estar ocupado todo el tiempo, o que sea adicto al trabajo o que tenga un TOC [trastorno obsesivo compulsivo]... esa sería una forma neurótica de ocupar el tiempo, ¿sabes? Es diferente cuando realmente sientes la necesidad de crear algo nuevo todo el tiempo [¿de verdad?].
Cuando eres más joven y creas, de verdad, algo nuevo; sientes ese subidón. Algunas personas lo obtienen dibujando o pintando, a veces creando algo que puedes sencillamente usar en casa. Algunas personas tienen eso pero luego tienen que volver a la 'vida real', necesitan volver al trabajo para pagar el alquiler y no lo logran nunca más. A lo mejor, más adelante toman clases de poesía o acaban tocando en una banda los fines de semana. A mi Detroit me ofreció la oportunidad, la libertad de trabajar en mi música y en arte todo el día. Mi tienda de tapizados era mitad estudio de escultura, mitad local de ensayo. Todo tenía lugar en esa habitación y, lo mismo, ocurría en mi casa.
Sin embargo -se lo comentaba a alguien el otro día- me siento mal por todas esas bandas que surgen en LA o New York. ¿Dónde ensayan? ¿Cómo reúnes a una banda y consigues ensayar en mitad de Manhattan? Debe ser muy complicado. En Detroit, podíamos tocar a las 2 de la mañana y a nadie le importaba. Ni lo notaban [risas].

Has mencionado el empuje creativo de la juventud. Quería preguntarte sobre la idea de ir haciéndote mayor. Vas a cumplir 39 (el 9 de julio). ¿Cómo llevas el tema de la edad, especialmente siendo un rock'n'roller?

JW: Ni siquiera pienso en ello hasta que alguien lo menciona, como algún amigo. Una vez has superado los 35, empiezas a escuchar a gente bromeando con el tema. "Oh, está bien. Es algo que le preocupa a mucha gente". Luego oyes a todas esas personas que rondan los 40 años, les angustia y se deprimen o lo que sea. No lo sé, simplemente yo no me siento así. Todavía me siento como si tuviese 19 años.


No te miento. Podría decirte fácilmente -Dios, me siento como si tuviera 70-. O, quizás, a la gente le parece que tengo 70 o 200, no sé. Mi cerebro siente que tiene 19 años todo el tiempo. Ese es un buen punto.
Recuerdo una vez, cuando tenía esa edad, era otoño en Detroit; me estaba bajando del coche para ir a clase, en el Wayne State, aparqué en Cass y fui andando desde allí. Respiré profundamente y vi que lo tenía todo ante mí. Podía hacer cualquier cosa que quisiera. Ya había terminado el instituto. No tenía por qué juntarme más con gente que pasaba el tiempo haciendo el payaso. Podía ir a esa clase y hablar sobre algo, o podía ir a otro lugar y construir lo que fuera. Podía, quizás, haber ido a la universidad y aprender algo más sobre arquitectura.
Finalmente, descarté todo eso y me dedique a hacer lo mío desde entonces. Fue un momento en el que me dije -Wow, ahora estoy solo, puedo hacer lo que sea por mí mismo-. Pero lo hago solo, siempre mantendré esos pensamientos para mí solo. Porque cuando los dices en voz alta, los destruyes. Se convierte en un elección con el paso de los años: qué pensamientos estás dispuesto a compartir con los demás, dejar que formen parte de ellos y que, posiblemente, los lleven hasta un nivel distinto. Es una decisión difícil ¿sabes? Eres castigado cuando dices ciertas cosas, no importa si son verdad o no. Y, otras veces, te aclaman por decir palabras vacías que no tienen sentido para nadie.
Ocurre exactamente lo mismo cuando decides cómo presentar lo que cantas sobre el escenario, de qué estas hablando y cómo lo vendes. Todo es un interesante rompecabezas. Escribes un disco y tomas una decisión. Es relevante si The Beatles estaban cruzando la calle en la portada de Abbey Road si lo comparas con el White Album. Y eso es solo un detalle diminuto dentro de la complejidad conceptual de cómo presentas lo que haces. Eres tu propio vendedor.




Tiempo atrás, ponías un disco en el mercado y la gente decía "bueno, al sello le gustaría que hicieras esto y el publicista quiere saber si vas a hacer lo otro". Yo soy de la opinión de que las cosas que mejor te hacen sentir -y que, al final, mejor funcionan- son las que parten de uno mismo y de la banda -Por qué  no lo hacemos así y, si queréis, podéis pasaros por aquí a filmarlo y a hablar sobre ello; pero vamos a hacerlo así-. Cuando otros traen sus ideas e intentan llevarte a su terreno, lo más probable es que falle. Porque está fuera de lugar.
Mira ahora, Third Man nos permite generar todo eso. Podemos hacer la portada de la Rolling Stone aquí en el estudio y, encima, ¡cobrarles por el alquiler del equipo necesario para hacer la foto! (risas). Es un escenario completamente distinto a tener que volar a LA y que la gente te diga "tienes que ponerte esto y hacer aquello".
Ahora son ellos los que vienen de visita a mi mundo, en lugar de lo contrario. Y soy muy, muy afortunado por ello. Lo haría igualmente si siguiera trabajando en mi pequeña tienda de Detroit, si a la gente no le importara. Lo seguiría haciendo. Lo veo como una expansión de las grabaciones que hacía en mi sala de estar para Italy Records en Detroit. Mentalmente me enfrento a ellas del mismo modo, cuando hacemos grabaciones directas a acetato, delante del público, aquí. Las ideas sobre la producción siguen siendo iguales. Es solo una sala de estar más grande, un garaje más grande, un ático más grande [risas].



...

Todavía queda para rato... ¡aviso! :)

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4 comentarios

  1. Me gustaría ver la cara de los periodistas que lo entrevistan...impresionante la forma de pensamiento creativo, expresionista o como querais llamarlo, vaya genio! :D

    ***Gracias por el articulazo!

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    1. Jaja, seguro que su cara es un poema... De nada! Gracias a ti por comentar.

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  2. De donde sacas fotos de Jack de adolescente?
    Molan mucho y parece raro que pareciera un chaval normal (fisicamente, lo digo mas qe nada tambien por la camiseta o por ropas/pelos estetica en general, sin sus pintas habituales es raro verle)
    Podrias hacer un post solo de fotos de los ''Early days''?

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    1. Parecía un chico normal porque lo era, jaja :)
      Como imaginaras no hay mucho material de los "early days", todas las que tengo son producto de horas y horas de búsqueda. La mayoría ya han ilustrado las entradas que he dedicado a los comienzos de su carrera. Si revisas las estiquetas de "PRIMERAS BANDAS" y "FOTOGRAFÍA" encontrarás alguna retrospectiva interesante. Las polaroid de la serie "Historias de la Carretera" son una joya también.

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