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Los posts de Ben Blackwell

8/14/2014P. O'Leary

Afortunadamente, Ben Blackwell nunca ha compartido la aversión de su tío Jack White por Internet y, antes de convertirse en su mano derecha en Third Man y en el archivista oficial de las múltiples bandas del artista de Detroit, dedicaba buena parte de su tiempo al mantenimiento de las páginas webs oficiales. No era su primera experiencia en este campo porque, ya antes de que The White Stripes saltaran a la fama, administraba un blog dedicado a contar las andanzas de la banda en la carretera y colaboraba escribiendo post para otras webs, siempre entretenidos y repletos del humor negro que parece caracterizar a la familia.


Hoy he querido compartir una de las anécdotas que vivió en primera persona, como roadie de los Stripes, y que pertenece a una serie de entradas que Ben tituló Gilipollas a lo largo y ancho de 'América' -que es como los norteamericanos se refieren a su país (como si fueran los únicos del continente)-. Esta pertenece, en particular, a la segunda parte. Fueron publicadas a través de Chunklet Magazine y de ellas se desprende claramente que no todo fue un camino de rosas para el Sr. y la Sra. White. También se encontraron con alguna espina.

Por Ewen Spencer

No he podido resistirme a traer la hazaña de uno de los "gilipollas" -parafraseando a Ben- más destacados de la saga. El protagonista, un tal Shawn Lambeth, era al mismo tiempo técnico de sonido y propietario de el Ritz, un club ubicado en la ciudad de Missoula -en el espectacular estado de Montana-. Un marco incomparable para alojar a uno de esos personajes que andan por ahí sueltos, destruyendo injustamente la reputación de tantos otros que intentan hacer su trabajo de la manera más profesional posible.

No es de extrañar que la sala ya no exista: con esa magnífico buen gusto y mejor visión de futuro. Tremendo respeto el que demostró hacia cierta pareja que empezaba a abrirse camino en esto de la música. Cosas que pasan. La historia se remonta al 9 de julio del 2001...

"The White Stripes pasaron el cumpleaños de Jack en Missoula, Montana. Yo estaba montando todo el merchandise y una luz para iluminarlo. El tipo encargado del sonido y propietario de la sala se acerca farfullando -tío, tenemos que poner un filtro en esa luz... Le va a cortar el rollo a todo el mundo-. Después de media hora dando tumbos, puesto hasta arriba de coca, no fue capaz de encontrar ni un solo filtro para que yo lo colocase.

Sobre el escenario, Jack no paraba de recibir descargas eléctricas del micrófono constantemente.

El tipo le pide a un colega suyo que se quite los zapatos. El tío se quita los calcetines de sus apestosos pies y cubre con ellos la pantalla del foco.

Jack, mientras, intentaba arreglárselas con el micrófono. Cada vez que le da una sacudida, no puede evitar reaccionar con una antiestético tirón de cuello. Acaba bajándose del escenario diciendo que no piensa volver hasta que la situación esté solucionada. Incluso el técnico de sonido más incompetente sería capaz de arreglarlo... Pero este tío resolvía las cosas ¡con calcetines!

Al final, Jack se decide a salir e interpreta una desgarradora versión de “Five String Serenade” de Arthur Lee y “Jack the Ripper” de Screamin’ Lord Sutch. Todo, mientras sigue recibiendo calambres.

A continuación, os dejo con la interpretación de este último tema en la visita de la banda a Londres ese mismo año, en 2001.


Entre canciones, el técnico de sonido le dice sarcásticamente desde la cabina -¡FELIZ PUTO CUMPLEAÑOS, JACK!-. Jack explota: -¿Cuál demonios es tu problema, tío? ¡Estás intentando que cante entre calcetines sucios!-. Su micrófono se corta. La corriente de su guitarra también. Las luces se apagan.

Lo que sucedió fue lo más cercano a una revuelta que yo haya presenciado jamás. Los de seguridad saltan al escenario, temiéndose lo peor. El tío detrás de la barra abre todos los grifos y grita -¡TEQUILA GRATIS PARA TODOS!-. Mientras los de seguridad van bajando del escenario para acercarse a la barra, yo desmantelo todo el merchan.

En un momento dado, el promotor (el "no-gilipollas" John de Everyday Sinners) consigue el dinero de la venta de entradas. Entre disculpas de fans y, con los nervios algo más calmados, paga a las bandas.

Días más tarde, el abogado de The White Stripes recibe una llamada de Shawn quejándose de que le falta un micrófono. Hmmmm... Me pregunto dónde iría a parar.

Tiempo después me contaron que, por lo menos, uno de los empleados del Ritz dejó su trabajo en el club esa noche. Como remate final, alguien hizo un enorme graffiti en la entrada del local. a finales de esa misma semana: tres rayas blancas.

La venganza es dulce."



En fin, es Ben ¿qué esperabais? Es de Detroit, jaja. Acabamos con el cover de “Five String Serenade” -esta vez es bastante posterior, del tour del Satan- para ¡relajar los ánimos! ;D


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