Creyentes Directo

El último desafío: Vescovo&CO

8/31/2014P. O'Leary

Imaginémonos, por un momento, a un artista. Un músico, por ejemplo. Alguien con una necesidad íntima e imperiosa de crear cosas -bellas a sus ojos- que nunca han existido antes. Empieza a incubar un plan. Algo que únicamente él conoce pero que, para poder materializarse, requiere personas anónimas -como nosotros- que demuestren una fe ciega en él. El plan era Vescovo&CO, su creador Jack White y los sujetos experimentales 'in'voluntarios que lo hicieron posible: un pequeño ejército de fans británicos, dispuestos a todo.


La "caza del tesoro" arrancó el 24 de junio, con la publicación de un vídeo en The Vault (con la excusa de recuperar la sección "WHAT'S JACK WHITE WATCHING?"), con trazas de spot publicitario, estilo años 40, de material médico para protegerse de enfermedades contagiosas. Era fácil reconocer la relación entre el contenido del clip y el tema central de Lazaretto. Por primera vez escuchábamos el nombre de esa compañía... Vescovo. El acento impostado y un logo sospechosamente similar al de Third Man Records parecían demostrar que allí había "gato encerrado". Pero nadie podía llegar a imaginar el extraordinario y calculado montaje que estaba a punto de comenzar.


Sería el propio Ben Blackwell el que dejaría caer la primera pista, contestando a uno de los comentarios del vídeo, con un críptico "maybe you should give them a call?  http://vescovoandco.com/". Dicho y hecho, la web no dejaba lugar a la duda: los logotipos a pie de página eran una réplica médica del de TMR, seguía el esquema de colores de JWIII, se suponía que estaba fundada por la Orden de los Caballeros de Malta con la, tantas veces, se ha relacionado a Jack; y cada sección de la página te animaba a rellenar el formulario para verificar tu riesgo de padecer alguna enfermedad infecciosa. Miles de personas lo hicieron. Yo lo hice el mismo día que se lanzó, recibí un primer mail informándome que alguien valoraría mi caso y pronto se pondrían en contacto conmigo. Lamentablemente se me catalogó como paciente de "bajo riesgo" y ahí terminó mi aventura.

Pero para otros, continuó. A todos ellos se les invitó, en el segundo email, a ponerse en contacto inmediatamente con el centro, en un número de teléfono en el que accedían a un mensaje grabado que, a su vez, les instaba a enviar sus datos de contacto particulares a una dirección de correo electrónico.

"Dear John,

Thank you for submitting your details to our database. Our consultant, Dr Lazlo Medina has analysed your data and would like some additional information. Please contact him immediately on +44(0)** **** **06"


La excitación entre los fans seleccionados crecía por momentos ¿qué era todo aquello? Todos eran británicos y vivían en torno al área de Londres. La visita de Jack White a la ciudad era inminente. De repente, los foros se colapsaron de mensajes en los que los "infectados de alto riesgo" explicaban que habían sido contactados telefónicamente ¡por un representante de Vescovo! Nunca les dijeron la localización, solo que se aseguraran de estar en las inmediaciones de Londres central -garantizándoles que tendrían tiempo de sobra para acudir al sito indicado- a la hora de su cita. Rogaban puntualidad porque al doctor no le gustaba que sus pacientes llegaran ni tarde, ni antes de tiempo.

En mitad del caos, algunos de los fans que formaban parte del 'experimento', aún tuvieron tiempo de intentar establecer contacto entre ellos y acordar un punto de encuentro. Los seguidores del resto del mundo -especialmente los norteamericanos- asistían atónitos a los acontecimientos. Un centenar de personas corrían hacía el centro de la capital inglesa en el mismo momento en que el músico de Detroit estaba haciendo su live session en la BBC Radio 1. ¿Era ese su destino? Y, si no, ¡¿cómo iba a estar White en dos sitios al mismo tiempo?!

Los últimos mensajes en el foro decían cosas como "¡Acabo de recibir un SMS!". Y, después, nada. Solo silencio. La espera se hizo eterna pero a las pocas horas, en mitad de la madrugada, Jamie fue el primero en dar señales de vida. Esta es su historia:

"Recibimos un mensaje de texto diciéndonos que teníamos que acudir a una cita en un centro de de investigación científica. Entramos, nos hicieron firmar una exoneración de responsabilidad comprometiéndonos a no demandarles en caso de que nos mataran, etc. Entonces nos facilitaron pulseras hospitalarias y mascaras médicas. Empezaron a llamarnos en grupos de cinco personas. Nos hacían entrar en un ascensor hasta una planta que solo puede describirse como un escalofriante hospital abandonado. De ahora en adelante solo puedo contaros mi propia experiencia, ya que fue distinta para cada uno de nosotros. Me metieron en una habitación en la que no había nada salvo una silla de plástico, una luz intermitente y garabatos en las paredes -como los de un paciente de una institución psiquiátrica. Me dejaron allí cinco minutos para que me pusiera un uniforme quirúrgico y unos protectores plásticos desechables de zapatos, y para meter en una bolsa todas mis pertenencias personales. Al cabo de un rato, vinieron a recogerme y me llevaron a otra habitación en la que había un segundo "paciente". Estaba llena de jaulas de ratas de laboratorio y postes con información de Vescovo. Era increíble la atención que Third Man había prestado a cada detalle relacionado con la marca, se han debido de gastar una fortuna esta noche. Una vez allí, nos pidieron que solucionáramos una serie de laberintos: el primero era fácil, el segundo un poco más complicado, el tercero imposible de completar; así que me dediqué a garabatear la hoja hasta que el doctor regresó. Entonces nos llevaron a una habitación más grande, donde estaban todos los demás. Había sillas alrededor del perímetro divididas individualmente por cortinas. Me dirigieron directamente a una de ellas y me dieron un cubo de Rubik para que lo resolviera. Tras unos pocos minutos, me trasladaron a una silla diferente. Me pusieron unos auriculares y me dijeron que escuchara las canciones y anotase las palabras que se me vinieran a la cabeza. Cuando todo terminó nos dieron a todos un vial de medicina que, aparentemente contenía alcohol. Yo no bebo, así que incline el mío discretamente sobre la moqueta; pero todo el mundo me dijo que era whisky [muchos de los asistentes coinciden en que era Jack Daniels (¡no podía ser de otra manera!) y, claro, algunos acabaron bebiéndose su tubo de ensayo y el de los demás]. Finalmente, nos condujeron, a través de un pasillo humeante, hasta una vasta sala vacía. En la puerta ponía "Dr John A White III"...

Estábamos todos en rebaño y rodeados de una cortina plástica. Unos doctores con máquinas nos envolvieron completamente en una tonelada de humo de hielo seco. Yo me coloqué al frente y en el centro junto con otros swirlers. De repente, la cortina cayó. Jack estaba justo allí [no había escenario, estaba a la misma altura que el público], guitarra en mano, con un traje que simulaba el uniforme de un doctor. Toda la banda detrás de él. De repente empezaron a tocar la interpretación más ruidosa de "Lazaretto" que puedas imaginar. Pero eso no fue todo, el set completo incluyó High Ball Stepper, Icky Thump, St James Infirmary, John The Revelator, Dead Leaves y Sixteen Saltines. Jack no paraba de meterse entre el público y "rockear" un montón. Antes de que pudiera terminar Saltines, empezó a parecer como si se debilitara y perdiera los estribos. Un roadie le trajo la Kay y, antes de que pudiera tocar una sola nota, la dejó caer en el suelo, se cayó y empezó a convulsionar. Un equipo médico vino corriendo, le pusieron en una camilla y le sacaron de allí. Parece que se montó un lío tremendo que no pude ver porque todo el mundo echó a correr persiguiéndole para ver qué sucedía. Al final, nos acompañaron fuera. Nos devolvieron nuestras cosas y nos dieron una bolsa de Vescovo que contenía una prescripción médica manuscrita por Jack  White [personalizada y distinta para cada uno]. Mientras, una ambulancia con el logo de Vescovo se detiene, meten a Jack allí entre gritos y lamentos, y se pierde de vista en la distancia. No ha sido un sueño, lo juro".




Como sabéis, Third Man Records publicó recientemente un vídeo con algunas de las imágenes capturadas durante el 'experimental' concierto secreto. Toda la noche fue grabada de principio a fin, según los testigos. Quizás algún día, Jack nos deje ver qué ocurrió. A pesar de que son muchas las voces que claman por vivir algo así en sus respectivas ciudades, estoy con los que opinan que esta ha sido una experiencia única e irrepetible.

¿Qué mérito tendría sin el factor sorpresa, sin la confusión, sin la incertidumbre, sin la adrenalina? Ese era el verdadero reto, el último desafío de White. Y, de paso, ¿qué otro músico fraguaría, durante meses, un 'tinglado' de esta magnitud solo para procurarle una noche inolvidable a un puñado de fans?


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4 comentarios

  1. Respuestas
    1. Es una pasada de idea y tan bien desarrollada... pfff.

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  2. Sr.White haz algo asi en Argentina
    Un amigo y yo nos copamos si o si

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    1. Sí bueno, yo creo que en España jamás haría algo así porque acabaríamos todos pegándonos por el Jack Daniel's... Jeje

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