Batería Directo

Manipulación pasiva

8/08/2014P. O'Leary

Hace unos días, Felipe aka el "tercer hombre" de este blog -él sabe bien por qué se ha ganado ese título- me hacía llegar, desde Chile, una petición especial [ya sabéis que mi buzón de correo está siempre abierto a vuestras solicitudes]. Nada mejor que aprovechar este breve momento de paz, en mitad de la tempestad desatada en torno al actual tour de Jack White, para compensar a Meg White por la desatención, de la que viene siendo víctima inocente, desde "Lazaretto" reclamó para sí todo el protagonismo.  


"Passive Manipulation", el noveno track de Get Behind Me Satan, es capaz de condensar en apenas 35 segundos (sí, sí, ¡35 segundos!) la incuestionable trascendencia que el lado femenino del dúo aportó, no únicamente al imprevisible éxito que la pareja llegó a cosechar, sino al hecho más básico y fundamental de todos los relacionados con la banda: que The White Stripes llegarán a existir. 


Solo una mente visionaria, como la de Jack, podía concebir que las malentendidas "limitaciones" de Meg White acabarían siendo reconocidas como la piedra angular de un proyecto musical que obligó a medio mundo a replantearse ciertas cuestiones que, de manera gratuita, se daban por supuestas. Meg no es ni será la única persona que llegué a colarse en el top #1 de un chart musical sin destacarse especialmente por su virtuosismo instrumental o vocal -el panorama actual está saturado de ejemplos-. Pero sí será la que lo consiguió sobreponiéndose a su propia naturaleza y de cara, sin esconderse detrás de los "milagros" que obra la tecnología de cualquier estudio de grabación.

Donde los demás vieron imperfección, Jack descubrió inspiración. Donde los demás proclamaron una desigualdad de niveles insalvable, Jack encontró el equilibrio. Meg White, el mayor obstáculo al que Jack White se ha enfrentado hasta la fecha, era el ancla que consiguió salvarlo de perderse para siempre en ese mundo de obsesiones y tribulaciones que frecuentemente le atormentan. A su lado, él brilló. Y ella, que no tenía el más mínimo interés por hacerlo, también. 

Sin embargo, los méritos de Meg White no se restringen a ser el contrapeso de una balanza. Pasó de no conocer el significado de la palabra "rudimento", a convertirse en una baterista instintiva que, sin necesidad de recurrir a ornamentos superfluos ni lucimientos personales, conseguía impregnar cada golpe de un "feel" que muchos con mejor técnica ya quisieran para sí. Evolución innegable en lo instrumental. 

Pero, por encima de todo lo anterior, está la que, en mi opinión, fue la cima más alta que Meg llegó a conquistar. Y a la que, no me cabe duda, ella no le otorga ningún valor. Un logro que que nos empuja de vuelta hacia la canción objeto de esta entrada. Quién hubiera apostado a qué la chica tímida que se escondía detrás de la batería -y a la que tanto asustaban las burlas y las críticas- sería capaz de dar un paso al frente, superar la presión de miles de pares de ojos enfocados en ella (y solo en ella) e interpretar una canción. 


Cuando lo pienso, no puedo evitar recordar unas declaraciones de Karen Elson en las que comentaba que, cuando decidió lanzar su carrera musical -contando obviamente con todo el favor de Third Man Records- lo más duro fue enfrentarse a un Jack White que, desde el principio, dejó bien claro que no estaba dispuesto a perder ni un minuto de su tiempo con ella, a la que diera la menor muestra de inseguridad en sí misma [hablamos de una mujer acostumbrada, como imagináis por su profesión, a ser el centro de atención allá donde vaya]. 

Teniendo en mente lo anterior, qué no le diría a Meg White la primera vez que compuso una canción pensando en que la cantase ella; la maravillosa "In The Cold, Cold Night". Qué grado de responsabilidad tuvo, en la decisión final de Meg a enfrentarse a sus miedos y a exponerse de tal forma, la manipulación -activa y pasiva- por parte de Jack, o su propia valentía o indiferencia... solo ellos lo saben. Como quiera que fuese, lo cierto es que los fans de la banda palidecían de emoción cada vez que Meg tomaba el relevo de Mr. White al frente de la banda. ¡Aunque solo fuera durante 35 segundos!

Resulta irónico que "Passive Manipulation" sea precisamente una advertencia a todas las mujeres para que abandonen su papel de sumisión y dejen de sucumbir ante los deseos de un mundo dominado por los hombres. Igual de irónico, qué esté escrita por un hombre.


"Women, listen to your mothers 
Don't just succumb to the wishes of your brothers
Take a step back, take a look at one another
You need to know the difference,
 between a father and a lover"


Como ya vimos en la entrada "Meg White, punto y aparte" el que quizás sea el vídeo más emblemático de Meg interpretando la canción [si no lo habéis visto ¡este es el momento!], he decido compartir uno con el que, a lo mejor, consigo sorprenderos un poco...


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6 comentarios

  1. Pero qué bonita sorpresa. Me encantó. Gracias por hacer más feliz este viernes. :D
    Elena Kafka.

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  2. Cuando lei declaraciones de karen pense en que dijo algo de meg(la asesino)y despues me calme

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    1. Ajajaja, tranquilidad, tranquilidad...

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  3. Es hermoso cuando uno encuentra, a lo lejos, un sentimiento tan cercano al de uno mismo sobre ciertas cosas. Cuando te escribí por primera vez, nunca me esperé una conversación tan fascinante y refrescante sobre un tema, que a mi parecer, queda en el umbral de lo más personal. Pero aquí, estoy, sintiéndome orgulloso de leer estas palabras que sin dudas, fueron el resultado de tu enorme pasión por la banda y de nuestras charlas.
    Me encanto, no puedo decir mucho más, desde el título de esa canción que cada vez que la escucho, me llama más la atención, pasando por el gran decorado fotográfico que uno no suele encontrar con tanta facilidad en la web, pero por sobre todas las cosas me quedo con lo más importante, las palabras. Describiste de la mejor manera lo que tú y yo muchos otros en el mundo pensamos sobre Meg, sobre su importancia en la banda, para Jack, para todo lo que lo rodea y rodeará.
    Nada más que agradecer la buena onda (amabilidad, disposición, cercanía), yo aquí desde Chile te envió el más fraterno de los abrazos por hacerle saber al mundo que Meg no está sola, que siempre habrán personas que apreciaran su enorme aporte a la música, a la banda, a Jack y por qué no decir, a nuestras vidas. Felipe, el III hombre te lo agradece.
    Espero que sigamos compartiendo más conversaciones cuando los tiempos se den y la vida lo merite. Saludos.

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    1. Muchas gracias Felipe por un comentario tan emocionante. Un abrazo y cuenta con que siempre estaré disponible para conversar contigo. Un placer!

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