Creyentes Directo

Take, Take, Take

2/16/2014P. O'Leary

Jack White vuelve a echar mano del mito de la Hayworth para engarzar, metáfora a metáfora, la historia de “Take, Take, Take”. En la décima del Satan de los White Stripes, el músico -lo disfrace como lo disfrace- nos pone un espejo delante de la cara a todos sus fans. Una canción que denuncia ese hostigamiento ligado de manera indisoluble a la fama pero contado desde la perspectiva del 'acosador'.


Para los que no sigan al artista muy de cerca, es pertinente explicar que White mantiene -siempre lo ha hecho- una relación tan ambivalente con sus fans que roza la 'bipolaridad'. Tan pronto se muestra encantador y accesible, como nos hace blanco de sus críticas indiscriminadamente.

Normalmente estas últimas han estado motivadas por alguna decepción a gran escala. Sirvan como ejemplos el abandono generalizado que protagonizaron los primeros fans del dúo de Detroit cuando alcanzaron el éxito comercial, poco menos que les repudiaron por haberse 'vendido'; o el negocio que muchos se montaron 'traficando' en eBay con el material exclusivo que Jack pone a disposición de los miembros suscritos a The Vault.

El último revés, justo al hilo de lo anterior, tuvo lugar tras el anuncio del package #19; a algunos no les ha parecido suficiente y, en lugar de darse de baja del servicio y reanudarlo cuando les pareciera, emprendieron una campaña de reproches y vituperios que a otros nos hicieron sentir vergüenza. Una muestra de que cuando Jack se lamenta de que somos volubles e infieles, no está tan desencaminado.


No es cuestión de excusarle porque, al final, somos un colectivo -y fuente de ingresos- tan heterogéneo que cualquier intento de clasificación o generalización, por su parte, le va a llevar indefectiblemente a equivocarse y ser injusto en ciertos casos. Sin embargo, si todos aceptamos que Jack White es humano esas reacciones suyas tan viscerales no deberían preocuparnos lo más mínimo. A mí en todo caso me sorprende que siga siendo "permeable" a lo que podamos decir o hacer. Y otras veces, me conmueve. 

Pero las vicisitudes a las que Jack alude en el tema de hoy van por otros derroteros. Y es que, si bien se cuida mucho de guardar su intimidad, no puede impedir que medio mundo esté al corriente de sus idas y venidas. Lo que le condena a ser perseguido e importunado constantemente. Haberse mudado a Nashville, que tiene una concentración de celebridades importante, tampoco ha evitado que circulen a diario fotos robadas suyas o que alguna desaforada se cuele en el cine solo para sentarse cerca de él y sus hijos la última media hora de película.


Much@s hablan maravillas sobre sus encuentros con el músico: un tipo cercano, cordial, que se desgasta dando las gracias a la gente e, incluso, ha tenido verdaderos 'detallazos' con algunos afortunados. Pero también, en una ocasión, un entusiasta de The White Stripes contaba que, después de haber conseguido unos pases VIP para el backstage en uno de los conciertos de la pareja en EEUU, se acercó a Jack y le pidió que le firmara un vinilo. Él contestó educadamente -Sí claro, dame solo un momento- y 'un momento' fue lo que tardaron en desalojarle un par de tíos del equipo de seguridad. 

Conclusión: si alguna vez os encontráis en la disyuntiva de abordar al músico o no. Usad el sentido común. Si el contexto es el adecuado, no debería suponer un problema. Si no lo es y aún así decides asumir el riesgo, que no te sorprenda si no es capaz de apreciar how cool you were being... 


Vale, vamos primero a por la versión de estudio y, después, a por un fragmento que insertó en un directo en St. Louis -excepción absoluta porque esta es una de esas canciones que los White Stripes interpretaban rarísimamente live-. Me encanta ese efecto de superposición de pistas que consigue que la voz de Jack se proyecte desde todas partes...



Tambien Te Puede Interesar

2 comentarios

  1. en mi opinión la canción trata sobre el fanatismo en si mismo, y en como para la persona a la que tanto admiramos y adoramos somos completamente insignificantes (en general), y la desesperación que esto le genera al fan..

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es una interpretación perfectamente válida. Quizás solo habla de obsesión o de cómo el exceso de ambición siempre avoca a la frustración. Nada es nunca suficiente. Todas las lecturas son válidas.
      Gracias por comentar, siempre aportas puntos de vista interesantes. De eso se trata... ;-)

      Eliminar

Formulario de contacto