Colaboraciones Jack White

La última entrevista de Jack White en 2013

1/06/2014P. O'Leary

La entrada de hoy es una de esas que no me gustaría tener que escribir pero que también forman parte de la actualidad de Jack White. Durante mi break navideño, el artista formó nuevamente tándem con Dean Blackwood (ya lo hizo en su visita a la NYPL), de Revenant Records -su partner en la reedición del set de Paramount Records-, para asistir al programa de un insigne de la PBS, Charlie Rose.


Habían pasado 8 años desde su última visita y, en esta ocasión, Mr. White no acudía en calidad de artista -aunque inevitablemente se hablase de ello- sino más bien en calidad de musicólogo amateur. Y es que el tema de Paramount Records da para hablar largo y tendido.

Para los que os preguntáis a qué viene tanto "ruido", voy a tratar de resumir en un párrafo lo que Jack y Dean explican normalmente en sus charlas. La relevancia de la obra reside en que, por accidente, Paramount consiguió capturar una fotografía social de la Norte América de la época inigualable. La estrategia de la compañía tenía su lógica: si querían vender sus partidas de muebles para gramófonos, necesitaban generar una necesidad poniendo más vinilos en circulación. Así decidieron expandir el negocio y montar un estudio. La premisa: cualquiera que quisiera grabar su música era bienvenido a hacerlo (todo usando los materiales y equipos más cutres imaginables). Sin proponérselo, permitieron que hombres y ¡mujeres! de color -silenciados hasta entonces por la segregación racial y de género- tuvieran la posibilidad de alzar la voz para contar y cantar lo que tenían que decir.

Y así llegaron a reunir un catálogo de artistas sobresaliente, que para Jack está relacionado intrínsecamente con el origen de la música moderna. Para todos es, sin duda, un momento crucial en la historia del blues.

Pero hay algo más detrás del lanzamiento de The Wonder Cabinet y de los diversos actos que han tenido lugar a su alrededor. Jack White asegura en la entrevista que, en 2013, renunció a girar [he aquí la primera pista que me llevó a pensar que en el presente tenía otras intenciones] en pro de los acuerdos alcanzados con Document Records, Sun Records y, el más importante, Paramount Records para la recuperación -a través de la reedición y remasterización- de una cuidada selección de sus archivos.

Para empezar a tener una idea del esfuerzo y recursos empleados a tal fin [de la inversión que nadie cuenta], habría que remontarse bastantes años. Aproximadamente el mismo tiempo que lleva en marcha la ambiciosa producción American Epic. ¿Será este también su año? No lo sé pero tengo muy claro que el trabajo con el material de Paramount ha constituido la primera entrega y que mucho más está por venir.



Como decía, y para cumplir con la tradición, a White le han llovido tantos halagos como críticas. En este último apartado, he leído un par de artículos publicados en España recientemente, en los que no se cuestiona el proyecto en sí sino que acusan a Jack White de haberlo convertido en un producto "elitista" al concebirlo en un formato con un coste elevado y limitado a 5.000 unidades.

El primero decía que White había conseguido transformar lo que "podría ser un notición bomba" en "un aire frío que hace torcer el gesto y lleva a calentarse la cabeza" [?!]. El segundo explicaba "está editado por empresas muy queridas, Third Man Records -del metomentodo Jack White- en alianza con Revenant, la discográfica que fundó antes de morir el guitarrista libertario John Fahey, que terminó empeñando los instrumentos porque nadie quería escucharle. Es decir, un par de firmas que gozan del salvoconducto de lo indie, aunque, como las major, también gustan de exprimir las carteras de su clientela" [A destacar la ironía del "muy queridas", lo del "metomentodo" y, particularmente, la imputación de lucrarse a costa de "sangrar" a sus fans. White, conocido mundialmente por su "falta" de ética... vale].

Bueno, el caso es que aunque 'mortales' como yo se lo han comprado, tienen razón en que no está al alcance de todos gastarse 400$ en 800 canciones blues de los años 20 con un sonido deficiente -incluso si lo envuelven en terciopelo y roble americano-. Siguiendo el mismo argumento: unos no pueden gastárselo ni en comida y otros se gastan el doble en móviles de última generación. Pero demagogia aparte es que, acaso, ¿es esta una colección que interese a TODOS? Si fuera gratis ¿querría ese "gran público" (al que tanto ha agraviado Jack White) incluirla en su biblioteca iTunes junto a los álbumes de ¿One Direction?.

Uno de los puntos álgidos del discurso de Jack en la entrevista con Rose (como en muchas precedentes) es que él considera un privilegio trabajar cada día en la creación de algo que previamente no existía. Pues bien esta música sí existía, pero pocos se acordaban (desde luego, pocos periodistas musicales españoles se acordaban). Quizás un reducido grupo de personas tan enamoradas de ella, o de su valor cultural, que venían pagando cantidades astronómicas por un solo vinilo que contenía, con suerte, un par de canciones. Lo que White ha creado esta vez es una alternativa, una que ciertamente no existía antes. 

Dean Blackwood ha declarado que, aún vendiendo todas las copias disponibles, ni siquiera cubrirían los gastos que les ha supuesto hacer la empresa realidad. Uno de 'nuestros' críticos cronistas escribe: "En cuanto a que su interés particular en este caso no es el dinero, parece evidente si tenemos en cuenta que White acaba de sufragar con 200.000$ la recién creada National Recording Preservation Foundation".

En qué quedamos, ¿se lucra despiadadamente o no? Quizás con el lanzamiento del material de Paramount, en la edición que ha propuesto, solamente ha abierto una de las posibles puertas pero si no les gusta... ¡No la crucen, señores! Nadie les ha invitado.


Si alguien tiene interés por ver el vídeo de la entrevista, aviso que está solo en inglés y tiene alguna limitación geográfica, pero merece la pena el esfuerzo. Esa respuesta de White, en relación a su decisión de iniciar su carrera en solitario, en la que reflexiona -no lo sé, quizás siempre he estado solo- no tiene precio.



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4 comentarios

  1. Hola! Gracias por este post, a eso del 01 me entere de que existía esta entrevista pero no la había visto como tal, y es que es increíble la manera en que algunos se ponen con este asunto, no? Acaso no tienen idea del dinero que debe costar producir algo así? sin contar con el tiempo y el esfuerzo... Llenarse los bolsillos con algo como esto si que seria cuesta arriba, la verdad es que como dices, la música de los 20s no tiene un publico de millones como otros, y en cuanto a la producción de solo 5000 es por la misma razón.
    La verdad es que esto es algo que a Jack le apasiona muchísimo y haber logrado reunir esta cantidad de material hace tanto tiempo perdido debe ser un gran orgullo para el; música buena proveniente desde el alma de personas con ideales y sueños superiores a cualquier bit electrónico de hoy en día, yo diría que son unos buenos 400 dolares bien invertidos, y si los tuviera desde luego lo compraría.
    Allá ellos si no lo entienden...

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  2. Ah, por cierto, en mi país si se ve la entrevista :) Gracias!!!!

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    1. Por lo que dicen la intención es que sea visible en todas partes, pero hay muchas legislaciones distintas en cada país y llevará un tiempo.

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