Entrevista Guitarras

Guitar World y Jack White: el último disco de White Stripes (I)

1/12/2014P. O'Leary

"Jack White libera a los demonios de su guitarra en Icky Thump, el más extraño, siniestro e intenso disco de White Stripes hasta el momento". Así comienza la entrevista -de Alan Di Perna- que Guitar World mantuvo con el entonces líder de la banda de Detroit. Anteriormente compartí la que la publicación dedicó a Jack White y Jimmy Page. Veamos si esta, que fue realizada con motivo del lanzamiento del que sería el último álbum de estudio del dúo, resulta también interesante.


Jack White entra con paso firme en una estancia de paredes de color rojo de los estudios Blackbird de Nashville, sosteniendo una guitarra que resplandece en la tenue luz artificial. La bella pieza revestida de cobre es su última adquisición de seis cuerdas, un instrumento elegantemente personalizado de manera artesanal que se mantiene fiel al diseño de los modelos clásicos de las guitarras Gretsch Jet. "Esta esta hecha a mano por Randy Parsons en Seattle" sonríe. "Es básicamente el diseño de una 'double-jet' con doble cutaway. La llamo Triple Jet. El logotipo de la cabeza del mástil está basado en el logo de Gretsch en 1912. Fue usado solo en un par de guitarras, así que se puede decir que lo he resucitado. El cuerpo está recubierto de cobre real y tiene incorporado un micro MXR dentro. Pesa bastante. Quizás más que una Les Paul". 

White es más conocido por tocar guitarras 'basura', de plástico y ligeras (baratas por lo menos cuando empezaron a venderse). Su Montgomery Ward Airline se ha convertido en un instrumento icónico, el emblema del que una vez fuera un tapicero de la peor parte de Detroit y que ha sacudido los mismísimos pilares del universo del rock and roll con una guitarra de una casa de empeños y un concepto perfectamente pulido. Pero últimamente White ha estado tocando en una liga superior. A su Triple Jet adaptada, hay que sumarle una rareza que se procuró recientemente: una Gretsch White Penguin con un valor estimado de 80.000$.



Podría ser visto como una contradicción con las ruinosas raíces garage rock de White. Pero es así como él progresa, a base de contradicciones, dualidades y contrarios aparentemente irreconciliables. Los White Stripes están construidos sobre la polaridad yin/yang de Jack y Meg White. Un dúo mixto que formó un jaleo tripartito consistente en guitarra, voz y batería. La estética visual tricolor de la banda enfrenta el contraste blanco-negro con la viveza descarada del rojo, una tonalidad que invita a pensar en la dulce inocencia de un caramelo o en pecados manchados de sangre -dependiendo de la inclinación de la metáfora de Jack-.

Icky Thump (Warner Bros), el último disco de la pareja, es una brillante adición a los cánones de The White Stripes y, en muchos sentidos, el trabajo con mayor alcance de Jack y Meg hasta la fecha. Mientras que Get Behind Me Satan (2005) se apoyaba en los timbres percusivos del piano y la marimba, Icky Thump explota el drama de las seis cuerdas mutiladas digitalmente, de la baja fidelidad, todo a la máxima potencia. Tonos de guitarra acelerados llueven en un paisaje nocturno donde el Delta Blues, el country y el rugido del garage rock se emparejan con melodías mariachis, speed metal y gaitas escocesas, en actos antinaturales de mestizaje musical. Meg responde al frenesí revigorizado de Jack aporreando salvajemente los tambores como si fuera la amada hija ilegítima de John Bonham [el batería de Led Zeppelin].

Meg White en el videoclip de "Icky Thump"

El terreno sónico del álbum reposa sobre la tierra de la lírica. Jack nos embarca en un viaje alucinógeno a través de cementerios, burdeles mexicanos y lo que el poeta William B. Yeats una vez llamó "la nauseabunda tienda de baratijas del corazón". Allí nos encontramos con un surtido de personajes que han llegado a un cruce de caminos decisivo en sus vidas. Además de Saint Andrew, Peter y Paul; escuchamos a Dios mismo que, en un momento dado, grita "There's nothing left for me to tell you" [incluido en la letra de "Little Cream Soda"]. Icky Thump es un álbum saturado por una aridez metafísica.

"Supongo que refleja mi propia vida, que está en una especie de punto de inflexión" dice White tranquilamente. "Me he mudado a Nashville. Tengo un nuevo hogar, una nueva esposa, un nuevo hijo y una nueva banda. Acabo de hacer un nuevo álbum. Estoy comenzando muchas cosas en mi vida. Imagino que muchos de los personajes de las canciones están en un punto de inflexión; ya sea la crisis de la mediana edad, porque se encuentran a las puertas de la muerte o simplemente acaban de terminar sus estudios. Me gusta la idea de la gente se vea obligada a tomar decisiones." [...]

GW: Mientras que en Get Behind Me Satan era palpable que faltaban guitarras, Icky Thump marca el retorno a las seis cuerdas. ¿Qué te hizo volver?
JW: Parece que la gente piensa que el sonido de los discos es premeditado pero no es cierto. Con Satan, tenía un piano en el salón y componía mucho con él, así que al final apareció mucho en el álbum. En este, venía de una gira de un año con The Raconteurs en la que tocaba la guitarra cada noche y hacía improvisaciones con Brendan sobre el escenario. Era la primera vez que tocaba en directo con otro guitarrista en años. Ese es probablemente el motivo por el que hay mucha guitarra. Pero también tiene un órgano Hammond por ejemplo, que es lo que tengo ahora en el salón. Uso lo que tengo alrededor, sea lo que sea.

GW: Este es también el primer álbum que has hecho en un estudio completamente moderno.
JW: Sí. Y ahora estoy aquí, en Blackbird, otra vez para el nuevo de The Raconteurs. Supongo que hemos superado nuestras limitaciones. Con los White Stripes siempre hemos evitado los grandes estudios porque teníamos miedo de sonar demasiado pulidos o de tener que luchar contra la modernidad para sonar reales. Pero ya hemos hecho un puñado de álbumes y pensé que había aprendido ya lo suficiente sobre el proceso como para usar el equipo adecuado y salir airosos.
[...]


GW: "300 MPH Torrential Outpoor Blues" es uno de los temas del álbum que se refiere abiertamente al blues.
JW: La primera idea de esa canción era concentrar todos los estilos de blues que han existido en los últimos 100 años en un solo tema. Una vez nos pusimos con ella, no sabía hasta dónde podíamos llevarla sin que acabara convirtiéndose en un artificio. No vamos a meterle un blues de 12 compases solo para que esté ahí. Pero es una canción larga y la idea era romper ese ritmo de country blues acústico con estallidos muy intensos de blues penetrante.


GW: "300 MPH" es también una de las varias canciones donde aparece la figura de la mujer pelirroja -la mujer escarlata, la tentadora-. ¿Qué hay detrás?
JW: Imagino que siempre ha estado ahí, en mis canciones. Hay una historia del folclore mexicano, La Llorona, en la que a veces se la presenta como una mujer pelirroja también. Existen estas representaciones cuando estás escribiendo canciones sobre las que puedes apoyarte. En Get Behind Me Satan la pelirroja era Rita Hayworth. Supongo que son las más irresistibles para mí cuando escribo porque son diferentes, en algunas culturas las ven como malvadas o se asustan de ellas. En otras se ríen de ellas cuando son niñas. Simplemente me parece que están un poco fuera del foco de atención y me resulta más interesante hablar sobre ellas. Lo más fácil sería escribir sobre una rubia explosiva. "Blondes have more fun". Esa debe ser la primera elección para muchos escritores.

Tambien Te Puede Interesar

0 comentarios

Formulario de contacto