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Historias de la carretera (IV)

12/22/2013P. O'Leary

Antes de que acabase el año quería cerrar esta serie de entradas con un último post dedicado a las aventuras de "TheTimeBeing" junto a The White Stripes. En el anterior capítulo, habíamos recorrido con ellos EEUU de punta a punta, les habíamos visto regresar a Europa para encabezar el cartel de Glastonbury -por primera vez- lanzados por su aparición en la MTV y estrenarse en Escandinavia. De vuelta en casa, nada volvería a ser lo mismo nunca más.


"Hicimos un viaje a Toronto en junio de 2002, había una expectación creciente entre el público en cada nuevo show, como si fueran a asistir a un espectáculo circense. En un momento de espontaneidad, Jack y Meg se pintaron mutuamente los ojos como los de un oso panda, dejando perpleja a la prensa local y sorprendiendo a la audiencia. Cuando nos marchamos, me pregunté si los chicos de Toronto adoptarían el mismo look unos días después.




El tour del Medio Oeste había tenido lugar en algunos locales memorables. El Metro de Chicago y el First Avenue en Minneapolis. Prince solía tocar en el First Avenue y The Smashing Pumpkins en el Metro. Cada día era como una nueva lección de historia de la música.







Ya iba completamente uniformado y me pasaba en concierto entero sobre el escenario, muy cerca de la acción. Jack, por ejemplo, solía quitarme el sombrero y utilizarlo durante el discurso de "The Union Forever". Me sugirió que me sentase en una silla en un lado y pretendiera leer un libro durante el show. Solo marcando la página y cerrando el libro cuando tuviese que hacer algo en el escenario. Era una propuesta cómica y absurda, considerando la explosión de sonido que estaba teniendo lugar junto a mi. En cualquier momento podía caerse de golpe un micrófono o una guitarra, difícilmente podía apartar la mirada y mucho menos leer.



Al final de la gira del Medio Oeste estaba exhausto y echaba de menos mi casa. Y me moría por tocar música. Era un sentimiento extraño. Estando inmerso en el trance más creativo e inspirador imaginable, y aún quería tocar. Cada día. No podéis imaginar con qué frecuencia se me pasaba por la cabeza dar tres pasos y unirme a ellos con el piano Rhodes.

Jack y Meg habían trabajado sin parar durante dos años y tenían programado un bien merecido descanso. Yo también. Antes de poner rumbo a casa, a Nueva Zelanda, solo quedaba un cita pendiente más para mí en el calendario, el Fuji Rock.

Fuimos a Japón cinco o seis días, lo que era un lujo teniendo en cuenta que solo iban a hacer un concierto. Aunque, eso sí, había un montón de citas con la prensa en la agenda. Los CDs son tan caros en Japón que tuvieron que añadir un par de canciones más ("Jolene" y "Hand Springs") a White Blood Cells para tentar a los compradores.



Recuerdo que cuando llegamos al Fuji Rock nuestra misión principal era dejar nuestras cosas en el camerino e ir a buscar a Patti Smith. Fuimos hasta el final del pasillo, dejamos las bolsas, inspeccionamos la excéntrica comida y... ¿quién estaría llamando a la puerta?
Patti Smith los había buscado.
¡Patti Smith! ¡Lo había arreglado todo para encontrarles!

Después de eso, encabezaron unos shows dobles con The Strokes en Nueva York. Creo que Ben Blackwell ocupó mi lugar esas noches. Era raro perdérmelo pero también me estaba perdiendo mis propias giras.

La siguiente vez que les vi fue en octubre de 2003, en Auckland y Wellington. En Auckland se las arreglaron para hacer un concierto en la escuela de primaria Freemans Bay para niños muy pequeños durante la hora de la comida. Se había pedido a los padres que no informaran a la prensa, si se hubiera puesto feo con un tumulto de periodistas habría arruinado el momento. Quizás no hubiese tenido lugar. Tenían un piano, un par de amplis y el kit. Tocaron un puñado de viejas canciones blues y entre una y otra Jack contaba la historia de cada canción y explicaba algunos de los sonidos también. Fue un momento musical muy dulce y genuino, estoy seguro de que todos esos niños como el mejor show de su vida. [Nuestra "Creyente 2013", podrá disfrutar de ese momentazo de The White Stripes dentro de muy poquito tiempo].



Auckland, en el St. James Theatre, y Wellington, en el Town Hall, ambos fantásticos locales. Había mucho más equipo sobre el escenario ahora. Parecía que mi antiguo trabajo lo llevaban a cabo cinco tipos ahora. Sus giras habían cambiado de forma y estaban a otro nivel. Necesitaban bastante más que una maleta roja para hacer posibles los conciertos. Yo solía utilizar tres estuches de guitarra blancos y rojos vacíos como telón de fondo. Los plantaba al fondo del escenario de pie formando una especia de "III". Era simple pero funcionaba.

La última vez que pude verles fue en el tour del Big Day Out del 2006. The White Stripes, The Stooges, The Greenhornes, Sleater Kinney, The Mars Volta… Era la mejor programación que había visto nunca en el BDO. Yo vivía en Wellington en ese momento y, por una serie de razones, me perdí el día de Auckland, así que usé mis millas aéreas para volar a Perth a ver el último concierto. Jack, Little Jack y Patrick parecían disfrutar mucho de contar en la pandilla con Brendan Benson. Percibí claramente la señal de advertencia, así que estaba encantado de poder ver a The White Stripes una última vez. Jack me dió uno de esos pequeños "The Denial Twist" [refiriéndose a los vinilos 3"] que nunca he podido escuchar porque me había perdido la fase en la que vendían el inchophone entre el merchadising.

Y eso fue todo. Mi tiempo siendo el tercer-hombre-mano-derecha de The White Stripes.




The Raconteurs nunca vinieron a NZ así que nunca pude verles. Me había encantado Consolers Of The Lonely y habría sido genial verles en directo. Pero bueno, no puedes verles a todos.

Un par de recuerdos para terminar, ambos de Detroit a mediados de 2002 en casa de Jack:

John y yo estabamos sentados fuera, en el porche, mientras Jack y Meg ensayaban las canciones de Elephant en la habitación principal el día antes de volar a Toe Rag para grabar. ¡El día anterior! Era la primera vez que supe que habían ensayado. "Ball And Biscuit" había ido evolucionando en muchas pruebas de sonido y shows pero la mayoría de las canciones... nunca las habíamos oído. Era fascinante ser testigo de como esas grandes canciones se escribían y tomaban cuerpo delante de ti. Inspirador. Un privilegio.



Otro caluroso día de verano en el mismo porche, la novia de Jack en ese momento, Marcie, me estaba cortando el pelo mientras Jack nos daba una serenata con su guitarra acústica. -Nuevas canciones, antiguas canciones, cualquier canción, tú elijes. ¿Alguna petición? ¿Qué quieres escuchar?-
Umm..."

FIN. [Yo me hubiera conformado con estar presente el ese último concierto, os dejo un vídeo del BDO 2006 para que comprobéis que se despidió de The White Stripes a lo grande].



Historias de la carretera (III)

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6 comentarios

  1. Esta entrada me ha conmovido profundamente. Antes de ser fan de TWS ya era una profunda admiradora de Patti Smith, de hecho ayer terminé su libro autobiográfico Just Kids. Me parece que ésta es una entrada estupenda para concluir. <3
    Elena Kafka.

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    Respuestas
    1. Gracias Elena!
      Sinceramente, ya al margen de la calidad de la música, del talento o como quieras llamarlo de los Stripes, es que verdaderamente estaban "tocados por la mano de Dios". Les pasaban unas cosas alucinantes como esta de Patti Smith (que no hay palabras para describir lo buena que es). Nacieron con estrella, está claro.

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    2. Concuerdo contigo. Los amo a todos. <3
      Elena Kafka.

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  2. Se ven tan bien así con esos ojos de panda :O;-)

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  3. Yo quiero que Mr Jack White me de serenata :-C

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