Colaboraciones Jack White

Jack White por la preservación de la música

10/06/2013P. O'Leary

Una y otra vez nos venimos refiriendo, por un motivo u otro, a esta nueva misión en la que Jack White parece haberse embarcado de pleno, bien con reediciones a través de su sello o bien respaldando proyectos -como American Epic o la "resurrección" del rock de Detroit- y organizaciones, junto con algún viejo conocido, como el ambicioso proyecto de la NRPF (National Recording Preservation Foundation). Mucho aristócrata de la música americana reunido por un objetivo noble y necesario; que denota ese anhelo, tan humano, de hacer algo digno de ser recordado. The Atlantic les ha dedicado un artículo...


Bones Howe se ocupó de las máquinas de cintas de las primeras sesiones en Hollywood de un Elvis Presley de 22 años de edad en 1957. "Condujeron hacia el este en un Cadillac alargado, todos los miembros de la banda y todos sus instrumentos" recuerda Howe, de 80 años. Entre descansos en el estudio, "iban hasta Sunset y reducían la velocidad, así Elvis podía saludar a las chicas que iban por la acera y ver si se echaban a la carretera". 

Las sesiones fueron formidables y "All Shook Up" fue número #1. Un día varios años después, Howe salió por la puerta de atrás del estudio y se dio cuenta que uno de los cubos de basura estaba lleno de cintas. "Reconocí un montón de latas rojas y blancas", dice, "las cintas originales de las sesiones de Elvis en las que trabajé". Se llevó las cajas desechadas a casa y las almacenó en su garaje, oscuro y fresco, hasta que después de la muerte de Elvis la RCA [Records] llamó a su puerta con una chequera.

Se piensa que famosos casos de comercialización ilegal de tomas eliminadas como "Back Track" de The Beatles o "Great White Wonder" de Bob Dylan, provenían de gente que trabaja dentro de los estudios como Howe. Hay legiones de historias sobre cintas de sesiones legendarias que se tiraban, se perdían, se quemaban, se serraban, se vendían en fragmentos o se dejaban por ahí hasta que se deterioraban. Como los sellos únicamente necesitaban las mezclas mono o estereo finales para hacer sus productos -no las pilas de rollos de cinta de las que se destilaban- ¿por qué pagar por un almacén con aire acondicionado?

En esta época en la que los productos culturales parecen vivir digitalmente para siempre, el miedo a que la música se pierda con el tiempo puede ser percibido como algo obsoleto. Sin embargo, los esfuerzos para preservar la historia del audio americana nunca han sido más activos que en la actualidad. Jack White se ha convertido en la cara pública de estos esfuerzos con su reciente donación de 200.000$ a la National Recording Presevation Foundation, asociada a la Library of Congress. Se sienta a la mesa del consejo directivo junto con el productor T. Bone Burnett, el fundador del sello Sub Pop Jonathan Poneman, el legendario ingeniero George Massemburg y otras celebridades de la música. 

Las preocupaciones sobre la conservación florecen cuando se producen una transición de un formato de audio a otro en la industria de la música. la mayoría de los oídos no se percatarían de la diferencia entre un CD hecho a partir de una cinta original impoluta o de una mala copia. Pero Pink Floyd sí. "Montaron en cólera cuando escucharon cómo sonaban los primeros CDs", explica Massemburg. "Los primeros conversores de analógico a digital eran atrozmente malos". Por suerte, Pink Floyd guardaban sus cintas originales e hicieron sus propias transferencias digitales a CD. 

Vinilo deteriorado

Otros no fueron tan afortunados, como los miembros de Aerosmith, cuyas cintas multipistas originales de su álbum debut Columbia fueron desechadas o perdidas. Tuvieron que volver a grabar sus megahits "Dream On" y "Mama Kin". "Es como un karaoke, salvo que son los miembros de la banda", dice el productor Marti Frederiksen que ha trabajado en las re-grabaciones con Aerosmith, Foreigner y otros.  

Toneladas de grabaciones originales, de las que no se habla, se han perdido en la noche de los tiempos desde que Thomas Edison perfeccionara el fonógrafo hace 125 años. "Se sabe que las primeras compañías fonográficas desmontaban los máster que se usaban para imprimir los discos de cera, para venderlas después como revestimiento para los tejados", cuenta White. "No pensaban que una grabación era un documento cultural. Eran solo el medio para vender los fonógrafos". Ahora White posee una compañía de discos basada en Nashville, Third Man Records, que hace nuevas grabaciones usando la técnica de los años 30 de impresión directa en acetato.


Fonógrafo Edison

White cree que las tecnologías digitales más recientes son inferiores a las antiguas en cuanto a preservación en el tiempo. "Muchos formatos digitales durante los últimos 20 años han demostrado que no ofrecen nada más que una falsa seguridad", comenta White. "Las cintas se rompen o la información no puede ser recuperada".

"La degradación natural de las grabaciones está más generalizada que la destrucción deliberada" dice Seligman. "El tiempo hace estragos, las cintas se resquebrajan, los acetatos se hacen añicos y los viejos cilindros se ponen mohosos".

El formato musical con mayor longevidad probado en la historia es la tinta y el papel. "Mi madre me contaba que en la década de los 30, cuando ella era un niña, iba a unos grandes almacenes en el centro y allí había una sección llena de hojas de música", dice White. "Podías elegir una hoja de música y la señora encargada de la sección la tocaba para ti en un piano".

Al mismo tiempo que el Voyager 1 se aleja del sistema solar llevando consigo un disco cromado en oro con música de Mozart y Blind Willie Johnson entre otros, la NRPF lleva a cabo su misión en la Tierra. Estamos encargados de cuidar las grabaciones históricas de toda la nación, no solo música también entrevistas, programas de radios, cualquier cosa soportada en un medio grabable" explica Gerald Seligman, director ejecutivo de NPRF.


"Dark Was The Night, Cold Was The Ground" va a bordo del Voyager 1



Esos son un montón de cilindros, discos, cintas y discos duros. Por ejemplo, cuando Michel Jackson grabó sus álbumes Thriller y Bad, "no te sorprendería ver diez estanterías, desde el suelo hasta el techo, llenas de cintas de dos pulgadas" dice Massemburg. Almacenar cada cinta de cada sesión de grabación importante requeriría alquilar un espacio del tamaño de Rhode Island, pero no me fiaría de Rhode Island", continúa.

Iron Mountain, basada en Boston, mantiene en la actualidad fortificaciones subterráneas a lo ancho del país donde grabaciones sin precio, desde Elvis a Beach Boys, comparten estantería con materiales muy sensibles de corporaciones como Boeing. Pero esos refugios son tan caros que solo estarían disponibles para un grupo selecto de grabaciones patrimonio cultural.

"Menos del 18% de los archivos musicales comerciales están disponibles a día de hoy" a través de iTunes, Spotify y otros portales legales, declara Seligman. "Nosotros estamos preocupados por ese otro 82% languideciendo por ahí en algún sitio, son culturalmente importantes aunque no sean viables comercialmente".

Piensa en la música country de Maine grabada en los años 20 con ese acento regional del Bajo Este. "Ahora la mayoría de la gente que canta country arrastra las palabras al estilo sureño aunque sean de Canadá o de Australia", dice el etnomusicólogo Clifford Murphy. "La gente ha olvidado toda esa música country regional que se hacía antes de que Nashville se convirtiese en el centro de poder del género".

La NRPF está detrás de grabaciones que saltaron a la fama en radios locales durante las protestas por los derechos civiles en los 60, podría dejar entrever cosas perdidas de aquella época. En Nueva Orleans tras el huracán Katrina, Massenburg ayudó a salvar grabaciones de la estación de radio WWOZ, muchas de las cuales estaban bajo el agua o entre el barro. Aquellas que no podían ser recuperadas, se hornearon a temperatura baja de modo que pudieron ser reproducidas una sola vez más, En esa única oportunidad muchas de ellas pudieron ser salvadas digitalmente.

Quienquiera que tirase a la basura las cintas de Elvis hace cinco décadas, sin duda no podía ni imaginar el concepto de "material digital", ni compact discs, ni descargas, reediciones y remasterizaciones asistidas por ordenador o videojuegos basados en ritmos. Pero tampoco podía hacerlo Howe y, aún así, tuvimos la suerte de que vio oportuno salvar a aquellas cintas de su destrucción. White y compañía esperan poder quitar el factor suerte de la ecuación de modo que, mientras los negocios y los formatos se preocupan del cambio, haya alguien siempre vigilando que la música sobreviva.


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