Influencias Jack White

La lucha de Jack White

1/05/2013P. O'Leary

No hace mucho que, casualmente, fui testigo de un controvertido enfrentamiento entre fans de Jack White y Matt Bellamy (The Muse). Cada bando ensalzando las virtudes del suyo y negando cualquier capacidad del contrario. De manera casi religiosa, evito pronunciarme en este tipo de polémicas porque sinceramente no tienen ningún sentido. En este caso, además, ambos tienen estilos tan diferentes que no cabe ninguna comparación posible. No obstante, me sirvió para comprender el desconocimiento tremendo de un gran sector de público en lo concerniente a ciertos aspectos clave de la música de White.


Cuando se han visto tropecientas mil entrevistas de Jack White, no hace falta ser muy perspicaz para darse cuenta de que las dos palabras que más se repiten son "struggle(d)" y "blues" ("tangible" podría ser la tercera pero esa es otra historia). Y es que, desde su perspectiva, ambas van de la mano y al músico le resulta imposible concebir su trabajo de otra forma.

Siendo conceptos tan trascendentales en su obra, tiene sentido que en este blog profundicemos en ellos e intentemos que el resto del mundo se entere, de una vez, de qué va Jack White. Lo digo con toda la humildad de la que soy capaz porque si él mismo, con todo su carisma y poder mediático, no ha conseguido aún que la gente le comprenda ... mucho menos yo. Pero eso no va a impedir que lo intente.



El primer término tiene que ver con una necesidad íntima del artista. En prácticamente todas sus intervenciones explica que, para dar lo mejor de sí mismo musicalmente hablando, necesita ponerse obstáculos constantemente. La interminable lucha contra las dificultades, que afronta tanto metafórica y físicamente, es el puntal sobre el que se sostiene su motivación. Cuando uno alcanza el éxito y, con él, se abren todas las puertas es más difícil encontrar retos o situaciones que te estimulen a 'ir más allá' por eso Jack White, voluntariamente y de modo casi obsesivo, se las inventa. Eso explica que haya forjado su carrera con guitarras de plástico desafinadas -casi imposibles de tocar- o que se castigue a sí mismo, a estas alturas, levantándose de la cama en plena madrugada para ir al estudio a grabar una canción nueva. Hasta que no la escribas y la grabes, "no te mereces volver a la cama"; si no das todo lo que tienes en cada actuación en directo, "no te mereces que la gente pague una entrada por verte"; y así hasta el infinito... Nada es nunca suficiente. De cada uno de nosotros depende pensar que es un pirado excéntrico o reconocer que su eterna insatisfacción es el quid de su genialidad. Posiblemente, ambas cosas son ciertas.

Echadle un vistazo a este vídeo para tener una idea de a qué se refiere Jack cuando habla de luchar contra los elementos: en el 2:28 se le rompe la primera cuerda de la guitarra y en el 3:59 empieza a tener problemas con los pedales de efectos; para el final del clip, el enfado que tiene es ya ¡monumental! Si alguien piensa que este tío se lo ha pasado bien alguna vez encima de un escenario, no le conoce. Me quito el sombrero...


El segundo término es casi una religión para Jack White (y eso es mucho decir, en su caso). Es imprescindible comprender -para valorarle justamente a él- que el blues es un género que se aleja de la formalidad de cualquier estructura musical. Si bien bandas como The Muse, del los que hablaba al principio, buscan un sonido perfecto y matemáticamente intachable; White busca, por encima de todo, expresividad y sentimiento en detrimento de cualquier otra cuestión. Está lejos de ser un músico impecable, técnicamente hablando (a ver si los que no paran de criticarle asumen que todos nos hemos dado cuenta de ello hace tiempo), pero es que la grandeza de su trabajo -esa que tantos niegan- radica precisamente en esa renuncia -libremente elegida- a sonar bien. Jack rehúsa la digitalización de su música porque su objetivo no es la perfección. El suyo es un producto artesanal, "defectuoso" y maravillosamente real. 

Es un músico de corazón que aspira a algo tan simple y, a la vez, tan emocionante como "Grinnin' In Your Face" de Son House, la canción que cambió para siempre su manera de ver la música y su canción favorita, desde entonces. Como él mismo la define -It's one man against the world- (un hombre contra el mundo). Sobran los instrumentos... y las palabras. El que no sea capaz de apreciar esto, nunca entenderá la música de Jack White [claro que eso a él, le da igual... para que engañarnos]. 


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2 comentarios

  1. Y esta lucha la continuaremos por los siglos de los siglos... Definitivamente tienes razón, es dificil lograr que personas comprendan la genialidad del maestro Jack White (para mi un maestro que admiro desde hace ya varios años). He optado por dejarlos escupir su veneno y dejar que sus directos les tapen la boca. Solo sonrío cuando un silencio se genera de lo tangible.

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    1. A ti tampoco te falta razón, Gaby! Yo trato de mantenerme al margen y muchas veces lo consigo, otras no lo reconozco. Pero, es cierto, que no necesita que nadie salga en su defensa, su trabajo habla por él. Y con eso, esta todo dicho. Gracias por el comentario.

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